miércoles, 23 de mayo de 2018

Gracia Aguilar Almendros





No únicamente aquellos que se quedan
a ver todas las caras
que hay en la luna,
pueden tatuarme.
 

Acarician tan solo la epidermis,
pero estoy hecha de agua
y goteo hacía adentro,
hacía mares oscuros e interiores.

Arrebatada
por una mezcla
de oxitocina y éxtasis,
completamente abierta,
soy como un animal
que palpa la textura
de otro animal
de igual sabor.

Y bramo,
sonrío, y muerdo.
Y soy sagrada,
soy mística,
y soy verdad.
Y no desaparezco
en esta noche oscura.




1 comentario:

  1. Estamos hechos de contradicciones, dudas y certezas. Me gusta esta entrada y tu blog, Ana. Un abrazo.

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