sábado, 28 de abril de 2018

Rafael Guillén





De nuevo te esperé en el desconsuelo...

 
De nuevo te esperé en el desconsuelo
de la esquina. Por el bullicio oscuro
iban, venían rojos autobuses,
acharolados táxis que, ocupados,
se detenían un segundo antes
del desencanto. La farola daba
entintado de cómic a la espera.

Los táxis están hechos con materia
de soledad, de presurosos besos,
de palabras sin terminar, de rápidos
adioses, de cabezas que se vuelven
como pidiendo auxilio. Cada táxi
va tejiendo y tejiendo su capullo
de seda por las calles, va encerrando
su mariposa entre los hilos tensos
de la ciudad que gime y que lo envuelve.

¿Por qué querer es esperar?. La lluvia
tenaz parpadeaba en el cambiante
neón de Piccadilly y los neumáticos
por el asfalto húmedo sonaban
como el desuello de una piel inmensa.

Todo el desecho de la prisa iba
acumulado en los asientos turbios
de los táxis. Su tántalo destino
era llegar para volver de nuevo.

Los táxis se alimentan de colillas,
de tersos portafolios, de monturas
de gafas, de coronas funerarias,
de perfumados guantes, de pañuelos
inmundos, de paraguas olvidados.
El horizonte de los táxis nace
a espaldas de la luz, está poblado
de sanatorios y consultas, linda
con discos y semáforos, discurre
por negocios y apremios y legajos.

¿A dónde va el amor cuando no acude
a nuestra cita?. Una lenta hilera
de gotas resbalaban por el borde
de la farola anochecida. Un golpe
de tos quebrada restalló muy cerca
de mi bufanda. El viento me azuzaba
los mastines del frío. Y otros táxis
pasaban sin parar, como otras noches,
como todas las noches de mi vida.

Cuando al amanecer se quedan solos
los táxis, se acarician la gastada
tapicería, que conserva algunas
viejas huellas de semen o de lágrimas.







jueves, 26 de abril de 2018

Pantano del Rumblar


Ana Castillo Andrades












AQUÍ COMIENZA EL FUEGO


Aquí comienza el fuego,
la confusión.
La tierra entreabierta me ha mostrado
sus áridos contornos
y ha hecho rodar todas las piedras
sobre mi alma.
He olido el estiércol, he probado la nada
y el inmenso zarandeo de la supervivencia.
Solo que yo
estoy hecha de laberintos,
precipicios y cuevas.
Y aunque deshilachada,
grito, lloro, esparzo cenizas
del rescoldo que me queda
y surgen llamas.
Aquí comienza el fuego. 












Marilyn Monroe







 Oh tiempo


Oh Tiempo
sé amable.
Ayuda a este ser agotado
a olvidar las cosas tristes.
Alivia mi soledad
y tranquiliza mi mente
mientras vas devorando mi carne.



(del libro Nueve poemas de Marilyn Monroe, traducido por Jesús Aguado) 





 



miércoles, 25 de abril de 2018

Isidoro Irroca




Todo me lleva a ti

No hay límites ni distancias, me digo,
cuando en el cielo el mismo sol nos cubre
por eternos senderos y caminos
que se abran en la tierra y en su orbe
todos van a ti, hasta los perdidos.

Tampoco hay voluntad que no se quiebre
cuando levantas del rostro esos ojos
cuando miras se caen los poderes
que sustentan el empeño y su antojo
y me entrego sin tregua a tus amores.

No hay realidad que impida la esperanza
si tu mano busca por encontrarme
ni la muerte, al final de mis días, 
calmará nunca mi sed de buscarte
aunque sea en inciertas lejanías.

No son ya suficientes las palabras
que cruzan los crepúsculos del aire
se alargan en los márgenes del alba
se hunden en la caída de la tarde
y se alzan en los silencios del alma.

Todo me lleva a ti, hasta la muerte,
que deshace mis días y mis manos
en la tierra marchita de mi suerte
se abre el camino estéril de mis pasos
donde la soledad desgarra y muerde.

Mis ojos llevan tu íntimo secreto
allí donde el destino no se cumple
donde se pierde el espacio y el tiempo
más allá del límite de las nubes
próximo a los confines del ensueño.

Todo me empuja a ti, inexorable,
con una fuerza de aires desbocados
te busco allí donde no encuentro a nadie,
donde siempre habitan los olvidados
que viven la soledad de las calles.

Todo me lleva a ti, hasta el sosiego,
que ronda en los jardines del anhelo
explorando en los ojos del misterio
te busco en las fronteras del deseo
te encuentro en el laberinto del verso.










Joaquín Gurruchaga







Una muchacha escribe
en el autobús, busca
nuevas palabras, mira
de cuando en cuando al techo
y baja luego azul y convertida en tinta enamorada,
junta letras
como se juntan las manos,
como se juntan los cuerpos,
como se juntan a veces, sólo a veces,
un instante cualquiera
y un segundo de magia. 




martes, 24 de abril de 2018

Pantano del Rumblar


Luis Rosales









Ahora que estamos juntos

 
Ahora que estamos juntos
ahora que ha vuelto la inocencia,
y la disposición visceral de estas paredes,
ahora que todo está en la mano,
quiero deciros algo, quiero deciros algo.
El dolor es un largo viaje,
es un largo viaje que nos acerca siempre,
que nos conduce hacia el país donde todos los hombres son iguales,
lo mismo que la palabra de Dios, su acontecer no tiene nacimiento, sino revelación,
lo mismo que la palabra de Dios, nos hace de madera para quemarnos,
lo mismo que la palabra de Dios, corta los pies del rico para igualarnos en su presencia,
y yo quiero deciros que el dolor es un don
porque nadie regresa del dolor y permanece siendo el mismo hombre [...] 







- Julia Gutiérrez








Hoy me puse la sudadera negra.
Olía a poema. Aún conservaba
tu aroma,
un beso colgado del cuello
y un roce de tu mano
en una manga.
Después de llevármela a la cara
me la he puesto por los hombros
anudada en el pecho, abrazándome
y he salido a la calle
a perfumar
la ciudad
de ti.










María Isabel Luque Muñoz











No me encuentro cuando me busco
en las palabras que conozco
ni en esas líneas escritas de los cuentos
de siempre.
Y de pronto me veo en los versos de otras
mujeres a sabiendas de no hallarme nunca
en el fino hilo de sus pensamientos.
Tal vez mi soledad creadora de historias
nunca hable igual que las otras,
o quizás los cuentos que antaño me contaron
aún permanecen cerrándome un camino
que ellas ya iniciaron y cubrieron
como un vergel, en el que intento florecer
y solo extraigo matojos de maleza










viernes, 20 de abril de 2018

Ángel González







Ayer

"Ayer fue miércoles toda la mañana.
Por la tarde cambió:
se puso casi lunes."











Sara Zapata







Nos envolvemos en capas
como esas Matrioskas
intentando esconder lo que somos,
protegiéndonos de todo,
de todos.
Hartos de golpes,
de zonas en las que falta color,
vamos construyendo nuevos armazones,
falsas apariencias.
Pero ahora que te acercas
a mi yo minúsculo y escondido,
quiero que sepas
que dentro de la última muñeca
sólo encontrarás un papel
que dice:
Cuidado. Frágil








jueves, 19 de abril de 2018

Andrés Ortiz Tafur






Lázaro

Tuve un amigo que no tuve.
Una enfermedad incurable que se murió.
Tomates en macetas, tintados de azufre.
Una huida hacia el pasado,
el crimen de una huella
y una caída a pie de calle,
que me resucitó.

Retomé lo que nunca había poseído.
Volví a enfermar y a plantar tomates.
Volví a marcharme, sin moverme del sitio.
Recobré la vida,
perdí la salud.
De nuevo sal gorda y aceite.
De nuevo el derrumbe sobre el asfalto.

Eh, tú, levántate y anda.
Obedecí y caminé de memoria,
recordando la semilla,
la flor de la mata,
y el fruto verde, ámbar y rojo, al fin.
Siempre cuadriculado,
como un vicioso del círculo,
que no cabe en el punto.
Hasta quedarme sordo, Lázaro,
completamente sordo



Luis Rosales








Es el miedo al dolor

Es el miedo al dolor y no el dolor quien suele hacernos pánicos y crueles,
quien socava las almas
como socavan la ribera las orillas del río,
y yo he sentido su calambre desde hace mucho
tiempo,
y yo he sentido, desde hace mucho tiempo, que el curso de sus aguas nos arrastra,
nos mueve las raíces sin dejarnos crecer,
y nos empuja, y nos sigue empujando hasta
juntarnos
en esta habitación que es ya un rescoldo mío,
en esta habitación en donde las baldosas se levantan un poco
y ya no vuelven a encajar en su sitio
como la tierra removida ya no cabe en su hoyo:
tal vez a nuestro cuerpo le ocurra igual... 



 



martes, 17 de abril de 2018

"Violines sin música" en Edita


Baños de la Encina


Felicidad González









Mi mejor regalo,
abrir los ojos
y sin envoltorios
encontrarte a mi lado.

Mi mejor regalo Tú.




Teresa Antares








Instantes.

Casi todo lo que merece la pena
carece de calendario,
se apodera de uno en cualquier momento,
magia inmediata, asombro sin códigos,
vértigo dulce, tormenta de sueños...
que rompe encima de ti
justo cuando más lo necesitas
...y sólo por hacerte feliz.
Y piensas que al fin y al cabo
que de lo que se trata la vida
es de no dejar pasar el instante,
dejarte llevar,
brindarle tu mejor sonrisa
y disfrutar bailando bajo la lluvia.


domingo, 15 de abril de 2018

Ana García Briones








En las costuras
de mi alma
circula un torrente de vida
en forma de poemas
exentos de residuos contaminados.

Violines sin música




Pedro Javier Martín Pedrós











A todas la mujeres asesinadas
por los que jamás sintieron el significado
del verbo amar.



Han llamado a la puerta
de mis entrañas
para decirme que te fuiste
demasiado pronto

para siempre.
Nunca te llores a ti misma,
nunca te lamentes ante tu dolor,
agarra con fuerza tus silencios
y échalos a volar
hacia los caminos de la esperanza.

¿ Sabes?, aún existen manos
limpias, abiertas,

dispuestas a curar tus cicatrices.
Créeme , guarda un  espacio
en tu  jardín interior
para la dulzura.
A ti, mujer anónima,
mujer especial,
te dejo mi canasto
lleno de caricias. 



De Abriendo Ventanas ( Corona del sur )



​Aurelio González Ovies





  
                        

Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo y el que todo lo tuvo.
PABLO NERUDA



Mi voz es el paisaje
que va echando de menos
las cosas que he perdido.
He nacido en un pueblo
y en el anonimato.
Mi vida se resume en aquel calendario
de números granates
donde mi madre iba
apuntando los partos de las vacas
y visitas al médico.
Fui más feliz que pobre
porque quien no conoce la abundancia
valora las minucias y los pájaros.
Desde niño la hora de las gaviotas
viene siendo mi reino
y el mar un no sé qué
-eternidad dios alma-
donde muero un momento cada día.
Así me veo ahora
cuando ya las gaviotas no conocen mi nombre
y la higuera envejece sobre la sed del pozo.
Mi casa, mis amigos, los míos, los de nadie.
¡Qué pronto somos soledad!



(La hora de las gaviotas)






sábado, 14 de abril de 2018

Ana García Briones











Me avanza el desaliento
de la guerra,
como un amargo trago
en un desierto de humo,
como una mordedura
de dolor intenso.

Me avanza el  desaliento
y la tristeza,
cuando la paz se esconde
y la calma se agota,
cuando el amor
deja de ser,
el verdadero sentido
de nuestra existencia.

Partos de luz






 









 

Itziar Mínguez Arnáiz






ANTINANA




No le gustan las nanas
porque se queda dormida
y lo que a ella le gusta
en realidad
es
soñar
despierta




(De "Pura coincidencia"- Itziar Mínguez Arnáiz Ed. Point de Lunettes)
*
Dormidos o despiertos, felices sueños...






Julio Cortázar






Extinguirse


“’A veces uno amanece
 con ganas de extinguirse …
Como si fuéramos velitas sobre
 un pastel de alguien inapetente.
 A veces nos arden terriblemente
 los labios y los ojos y nuestras narices
 se hinchan y somos horribles
 y lloramos y queremos extinguirnos …
Así es la vida, un constante

querer apagarse y encenderse’”





jueves, 12 de abril de 2018

Ana García Briones











A partir de mañana,
cuando lea las estrellas
que iluminan tus ojos,
sabré que el cielo existe
y las galaxias
bajarán como farolas
a alumbrar mis avenidas.

A partir de mañana,
haré un pacto con el sol.
Recibiré rayos perpendiculares
meteoritos en forma de sueños,
y el cráter de mis sombras
se llenará de astros con luz propia.

A partir de mañana,
en aquel espacio vacío
que queda en el universo,
seré un cuerpo celeste
o una simple cometa
con aspiraciones a satélite lunar.



 De: Partos de luz 







 

Julia Prilutzky






Cómo decir de pronto:
tómame entre las manos,
No me dejes caer. Te necesito:
acepta este milagro,
tenemos que aprender a no asombrarnos
de habernos encontrado,
de que la vida pueda estar de pronto
en el silencio o la mirada.
Tenemos que aprender a ser felices,
a no extrañarnos
de tener algo nuestro.
Tenemos que aprender a no temernos
y a no asustarnos
y a estar seguros.
y a no causarnos daño.




Ángeles Mora







CONTIGO MISMA
 
Reencontrarse acaso
una vez ya perdida
en las sendas del bosque.
No hay lobo cruel,
Caperucita,
ni está mamá
para contarte el cuento
de las migas y los pájaros.
Tampoco el de los niños y las fresas.
Las fresas permanecen a salvo
entre las hojas de su mata,
si las dejas crecer.
Regando el corazón
que se te ofrece
puedes ser más feliz
que si lo arrancas.
Busca  dentro de ti
las luces que más arden.

(De:  Ficciones para una autobiografía, 2015)








Presentación de "Violines sin música" en Edita Punta Umbría