lunes, 12 de marzo de 2018

Sara Zapata






Porque nací mujer
llevo en mi retina
los pucheros de mi abuela,
las manos agrietadas
de la señora Mercedes,
el olor a lejía en los abrazos
de mi tía Soledad.
Porque nací mujer
sé encontrar lo que otros pierden,
sé dónde, cuándo y cómo
hacer la compra, bajar la fiebre,
limpiar, perder sueños,
inventar aves, curar heridas,
apartar la pereza,
cortar flequillos,
convertir vacío en lleno,
aflorar entre la escarcha,
remendar tristezas...
Porque nací mujer
llevo el peso de cien vidas
mientras cien hombres
se almidonan el ego,
cubren sus miserias de esparto,
juegan al escondite
con el paso del tiempo,
hacen de su ineptitud pan duro,
de lo cotidiano hazaña.
Porque nací mujer
me rebelo contra
la norma de este patriarcado arcaico,
pido amor y no soga,
igualdad sin compasión,
valentía contra
la autocomplacencia,
lo palpable frente al verbo.
Porque nací mujer
me alzo
sobre mis antepasadas
escalando por sus manos de hiedra
para hacernos visibles
hasta que sus ojos
se pongan a la altura de los nuestros.



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