miércoles, 28 de febrero de 2018

Balada para los Poetas Andaluces de Hoy

Himno Andalucia Rocio Jurado

Rafael Alberti





Balada para los poetas andaluces de hoy
¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre, ¿pero dónde están los hombres?
con ojos de hombre miran, ¿pero dónde los hombres?
con pecho de hombre sienten, ¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan parece que están solos.
Miran, y cuando miran parece que están solos.
Sienten, y cuando sienten parecen que están solos.

¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie?
¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie?
¿Que en los mares y campos andaluces no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quién mire al corazón sin muros del poeta?
¿Tantas cosas han muerto que no hay más que el poeta?

Cantad alto. Oireis que oyen otros oídos.
Mirad alto. Veréis que miran otros ojos.
Latid alto. Sabréis que palpita otra sangre.

No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo.
encerrado. Su canto asciende a más profundo
cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres. 




 

Miguel Hernández






ACEITUNEROS


Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos, decidme en el alma ¿quién
quién amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas. 



 

lunes, 26 de febrero de 2018

Recital poético en Linares " Mujeres con voz propia "


Isabel Ezquieta









LA FOTOGRAFÍA

Mi dulce amor
con su camisa blanca
un día de verano
hace muchos años, demasiados,

aquella cintura de bandido,
la cadera apoyada
en una esquina, al sol,
mirando los coches, riendo,

con las manos dentro
de los bolsillos
haciéndome creer -y era verdad,
en parte-
que no había nadie como él.







Ana Elena Pena











Deja que te explique
cómo es el sonido de un corazón al romperse:
es algo así como un ruido sordo, casi inaudible.
Tan sutil y rápido como un pestañeo.
Puede parecerse, también,
al suave crujir de las hojas secas al pisarlas.
O al chasqueo de los labios y la lengua al escupir.
Y, a pesar de su levedad, suena aterrador.
Duele a quien lo escucha, no digamos a quien lo sufre.
Podrías atenderlo con detalle en el silencio de un inmenso bosque. Su eco espantaría a las fieras, marchitaría las flores, envenenaría las cosechas y haría palidecer a la luna.
El sonido de un corazón cuando se rasga
y se parte
y se desgarra
y se desangra
y agoniza...
Te lo advierto. No quieras saber cómo es.



Cómo salir ilesa de una misma










sábado, 24 de febrero de 2018

Cristina Peri Rossí






Ven.Ven desnuda y sigilosa
para que el domingo cruel
y su inútil noche
tengan sentido
Ven y no digas nada
mientras te despojas de tu breve tanga negra
y yo no te pregunto dónde has estado
ni tú que estuve haciendo
La noche es breve para quienes sueñan prolongarla
y olvidar el día
y yo no conozco
otra manera de eternizarla
más que acariciarte
más que me acaricies
y en medio de los besos
me digas te esnifas el tiempo y sus relojes
y yo te conteste
un día es largo como un siglo
si no estás si no te toco
si no me tocas
y la tanga en el suelo
es un recuerdo inútil
de épocas pasadas







Lola Lirola,








SOLO UNA MIRADA

¡Solo un instante bastó!
tus luceros fijaron
rumbo hacia mi alborada,
un ingenuo roce desplomó
el pétreo juicio frecuentado,
ahuyentando la feroz duda
que devora mis entrañas,
cautivando el llanto herido,
¡Rápidamente olvidado!
Despertando a la mortecina
lascivia, arrastrándome voluntariamente
al hito que labramos antaño.
Rompe la escarcha
que envuelve el ánimo,
rescátale de esa gélida
estancia que me atormenta,
sosiega el silencio desolador
que tiraniza mi alma.
Yo…Hermosearé los marchitados pétalos
que aderezan la olvidada materia,
lubricaré los goznes oxidados,
dejaré la puerta entreabierta,
invitándote a deslizarte
de nuevo por mi huerto
para que bailemos
el tango horizontal,
¡Tal vez olvidado!





 

viernes, 23 de febrero de 2018

Pedro Martín Cordón











Aunque es invierno
y es de noche,
aún sueño.
Y todavía siento
que si hace frío
y está oscuro
me puedo abrigar
y puedo ver las estrellas
en la oscuridad.
Y doy gracias
con el corazón lleno de escarcha
por todo lo que conservo.
Y pido con toda mi alma
que llegue algo de luz
a los que no la albergan,
Aunque sea
una pequeña luciérnaga,
una lámpara de sueño,
Una pequeña estrella.
Y la esperanza,
que hace que la vida
siempre sea bella.




Walt Whittman






TU MIRADA.

Me miraste a los ojos,
penetrando,
en lo más profundo de mi alma.

El cristal azul de tus pupilas,
me mostraba, mi imagen reflejada.

Me miraste y pediste temblorosa
que un te amo, saliera de mis labios,
pero ellos ya no tienen más palabras
pues los golpes de la vida los han cerrado.

Me miraste y tu pelo se erizaba,
y una gota redonda en tu pupila
que brotó, de un corazón roto
y cayó recorriendo tu mejilla.

Me miraste y tu rostro empapado
me exigía una palabra, una respuesta,
y mentí diciéndote te amo
por ganar de tu cara una sonrisa.






jueves, 22 de febrero de 2018

Ana García Briones









Me gustaría volar
y posarme como un ave fénix
en tus ternuras,
desabrochar tu cuerpo
y sentir la suave brisa
de tu aliento
sobre mi cuello
ahogado de caricias



Partos de luz
Corona del sur 



 

Felicidad González








Cuando el silencio
intenta ahogarme
me escapo
y me voy,
a escuchar el mar.
















Antonio Gala







Cómo comer sin ti...


¿Cómo comer sin ti, sin la piadosa

costumbre de tus alas

que refrescan el aire y renuevan la luz?

Sin ti, ni el pan ni el vino,

ni la vida, ni el hambre, ni el jugoso

color de la mañana

tienen ningún sentido ni para nada sirven.

Allá fuera está el mar.

Allá fuera, en el mundo, estás tú.

Comiendo tú sin mí:

tu hambre, tu pan, tu vino y tu mañana.

Yo aquí, ante los manteles opacos

y la bebida amarga,

ante platos sin sabor ni colores.

Lo intento, sí, lo intento, pero cómo

comer sin ti, ni para qué...


Tú te has llevado tu olor a bosque

y el gusto de la vida.

Fuera están mar y aire.

Dentro, yo solo frente a la mesa puesta

que ha perdido su voz y su alegría.






miércoles, 21 de febrero de 2018

Elvira Sastre

  








TENGO UN PLAN

 
Como el que lleva al mar a rastras en los ojos,
el que camina hacia delante, acariciando espaldas,
o el que besa párpados para soñar más tranquilo,
te llevo en mi como en un accidente, hecho llanura,
como una caricia que termina en poemas mientras tu duermes,
como tiene el perdón grabado en el pecho el más culpable.

Te lo voy a decir de otra manera,
cuando te miro veo:
pájaros, seres inimaginables,
ojos que traspasan,
padres embullendo a sus hijos,
relojes desaciendose en el segundo que condese un instante,
peces devorando tigres, muchachas mirando por la ventana,
un beso en la mejilla de una enamorada arrodillada,
mujeres desnudas de piel azul,
la guerra imaginada y deshecha en un lienzo,
en resumen defines mis intenciones con la poesía,
quiero conjugar contigo todo los verbos que acaben en arte.




ENRIQUE JAVIER VALDIVIA OCÓN





SAHARA

Aunque la gris alondra no entone

su arrullo dulce, de miel y trigo,

al amanecer cantan las madres

su trino...

Pasó por fin la seca tormenta,

y la ansiada armonía reemplaza

lánguidamente, al torbellino.

El polvo que atora las gargantas

y el brocal del pozo, azabache

se disuelve en el té beduino:

"El primer vaso, amargo como la vida”

Amapolas con tallo de zapa,

esculpen el tronco de un olivo,

imantado y solitario…que

sigue en pie, casi por capricho,

sesgo sobre dunas movedizas.

Tras adobes y toldos de lino,

corretea un grupo de niñas;

(las que, por edad, no van a la escuela,

con las que, por no ir, se han escondido...)

Los que ya no corren,

como antaño, entre las piedras,

son los ríos;

dibujados,

de hueco y aire,

sobre cauces de tiza, vacíos...

Descarnados de agua,

se usan ahora, como caminos...

Decenas de tuareg extenuados,

-pacientes, como el Moisés bíblico,

hartos, sí, de rugir en el desierto

la orfandad fría,

de su destino-

rascan la angostura de un muro infame,

que devuelve su eco

enronquecido...

Atroces minas

frenan,

el delirio comprimido,

entre sanguinarias alambradas,

mientras los turbantes otean el horizonte,

implorando postrados, la dádiva

del codiciado llanto cristalino,

incoloro,

inodoro

e insípido…

“El segundo vaso, dulce como el amor”

Raigones de maleza con avisperos,

carcomidos por el calor,

de enero,

dormitan entre los ejes

de los camiones vacíos;

sin color en sus cruces rojas...

sin pan, en sus carcasas de olvido...

Desazona...

Desazona la necedad de los gobernantes del mundo,

que inermes para disimular su escarnio,

esconden su culpa en los escaños

y esperan vehementes, el instante,

de votar lo mismo y lo contrario...

A esa hora, entre el lodo,

restos humillados de escorbuto

buscan oro,

en el fondo de los osarios.

“El tercer vaso, suave como la muerte."

Los otros,

recostados en los grandes salones

de New York y Ginebra,

Bourbon beben

con estrépito de carcajadas;

y simultáneamente,

los que respiran heridos

en torno al pozo

mascullan, entre dientes:

“Hasta los ebrios nos hacen fiesta con sus coros...”

...Continúan en la trampa...

Abandonados a su suerte...











martes, 20 de febrero de 2018

Emily Dickinson








Pequeñez

Es cosa tan pequeña nuestro llanto;
son tan pequeña cosa los suspiros...
Sin embargo, por cosas tan pequeñas
vosotros y nosotras nos morirnos.









Elsa López



Cuando tu lengua escarba mi cuerpo lacerado
que fue tan sólo tuyo durante un tiempo espeso,
inmortal y perfecto.

Entonces tú terminas y yo comienzo a amarte.

Cuando he rugido cóncava debajo de tus piernas,
y has dejado un reguero de sal y hierbabuena
sobre mi piel reseca.

Entonces tú terminas y yo comienzo a amarte.

Cuando la luz se apaga y tu cuerpo se queda
tendido y olvidado entre blandas semillas.

Entonces tú terminas y yo comienzo a amarte.


De: "Del amor imperfecto"1987:




viernes, 16 de febrero de 2018

jueves, 15 de febrero de 2018

KARMELO C. IRIBARREN









MUJER EN BLANCO Y NEGRO

Me recuerdas a la vida
-cuando se pone peligrosa, es decir: interesante-
en esa foto.

Uno te mira y sabe
que un segundo después de esa mirada
puede suceder de todo.








Javier Irigaray









Te veo jugar


Te veo jugar y vivir las calles
abrazadas por mil soles amables.
Calles azules, blancas, amarillas,
de casas sin puertas, siempre abiertas,
y recorres espacios infinitos
entre hileras fecundas de geranios.
Nunca duermes, sueñas y velas
y sabes para qué sirve una rosa,
que tus pies son, también, tus alas,
que la madre Tierra nunca mancha
y que las amapolas rojas viven
en campos de pan cada primavera.

Te veo jugar y vivir las calles
y las calles viven con tu presencia.




Puerta de yerro
 Editorial Vitruvio

io



miércoles, 14 de febrero de 2018

Consuelo Tomás Fitzgerald (Panamá, 1957)







Me urge verte feliz
Completo satisfecho
me urge tu sonrisa plena
joven espontánea
me urge que no te detengas
que te rebeles que estalles
si es posible

me urge que te sepas
que me encuentres
que me grites
o me abraces
me urge que corras y cantes
que llores
cuando algo te duela hasta las lágrimas

me urge que sientas esta tierra
como yo la siento
que quieras este pueblo
como yo lo quiero
que descubras este tiempo
como yo lo he visto

me urge que no te escondas
que me dejes verte por dentro

me urge que te incorpores y veas
como la vida
canta en mis ojos.