martes, 30 de enero de 2018

Marta Pumarega Rubio





ESTA CONSTANCIA

Esa constancia de recordar tu nombre
en cada letra,
en cada tienda,
al subir la escalera.

Esa importancia de llevarte siempre,
a la compra,
a mi invierno,
a mis domingos sin descanso.

Esa fatiga de recorrer a solas
el mismo camino,
de escribir siempre sobre ti,
de esperarte en las estaciones.

Esa desolación de llegar después del día
y mirar el buzón
y sólo facturas,
y mirar la cama
y sólo abismos,
y mirar la casa
y sólo fantasmas.

Antónimo de cobijo









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