miércoles, 31 de enero de 2018

Antonia Naranjo Paris




V

Para entrar a vivir: su nombre.
Vedado soplo de brisa
que sin querer se introduce por entre una huida
y un encuentro.
Voz activa de verbo ignorado
que abre la palabra contenida que lo nombra
y me conduce de modo misterioso
a todo lo que fui,
a todo lo que de mí,
yo sólo conozco.
Sabor distinto de una misma verdad adolescente
en la que madura, en la que se hace adulto
un te quiero que se quedó dentro…
que nunca dije.
Salta su nombre con las alas abiertas
desde lo más alto del centro de mi historia
y va y viene por un solo camino
que me habita,
que me retiene,
que percibe lo concreto,
confirma la fe
y hace visible mi sueño.
Y ahora que sin pronunciar lo miro.
Y ahora que sin renunciar lo siento.
Ahora que soy y despierta mi pulso interno
con una emoción embelesada
aún mejor que mi recuerdo mejor,
el Amor me señala su cielo indudable,
imaginado tan dulce, tan fiero.



 



Puri Teruel Robledillo










Soy todo lo que ves
y soy lo que no ves.
Soy como me hiciste,
y como me hicieron todos los demás
soy.
Soy de hielo, y de piedra,
y de agua limpia
y de cieno soy.
Soy silencio,
alboroto
tormenta
y calma
y silencio otra vez.
Soy como te gusta
dócil, disciplinada, obediente
y como no te gusta
rebelde, furia, pécora y
bruja.
Soy todo eso, y a veces nada.
A veces nada soy.
¡¡Nada!!





martes, 30 de enero de 2018

Viiolines sin músice en Málaga


Baños de la Encina


Teresa Martín Ruiz







Si pudiera meter en un poema,
todo lo que te quiero,
sería la última tinta que derramara,
los ultimos versos que encerrara,
en esta hoja de liviano y glacial papel
que pesa como el plomo,
después de dejar caer en ella
mis palabras llenas de amor...
Si hoy, pudiera meter en este poema,
todo lo que yo te quiero,
podría morirme mañana mismo,
con la plena certeza,
de que he sido poeta...
Tu poeta







Carmen Martagón







Ángel

Atraparte entre los brazos,
tratar de librarte hasta del aire,
del leve suspiro que pudiera rozar la línea de tu cuerpo,
en la recién estrenada adolescencia.

Proteger con mis alas tu sonrisa,
manteniendo acurrucado tu cuerpo junto al mío,
guardar intacta la bendita inocencia,
esa que escondes en la risueña claridad de tu mirada.

Dibujar un escudo donde nada te alcance
y quedarme embelesada en esa inmensa sonrisa
mientras en una retahíla voy susurrando
el conjuro protector de cualquier madre,
más bruja que nadie ante los suyos.

Dibujar el camino,
la senda protectora donde nada te alcance
y dormirme tranquila con tu respiración acompasando mi tiempo,
mientras imploro a ese dios,
en quien no sé si creo,
que no abandone esa mágica protección de sus alas inmensas,
sobre tus hombros de niño.

Carmen Martagón ©












Marta Pumarega Rubio





ESTA CONSTANCIA

Esa constancia de recordar tu nombre
en cada letra,
en cada tienda,
al subir la escalera.

Esa importancia de llevarte siempre,
a la compra,
a mi invierno,
a mis domingos sin descanso.

Esa fatiga de recorrer a solas
el mismo camino,
de escribir siempre sobre ti,
de esperarte en las estaciones.

Esa desolación de llegar después del día
y mirar el buzón
y sólo facturas,
y mirar la cama
y sólo abismos,
y mirar la casa
y sólo fantasmas.

Antónimo de cobijo









viernes, 26 de enero de 2018

Gloria Fuertes (Madrid, España, 1917 – 1998)






POÉTICA


¿Para qué a estas alturas
                                        preocuparme,
—escribir en revistas, hojas muertas o libros?
¿Para qué interesarme por un nombre,
                                        si ya tengo el tuyo y el mío?
¿Para qué indiferencias, conferencias,
                                        antologías, mitos?
¿Para qué recitales, traducciones,
                                        si ya está todo dicho?


He cambiado
de técnicas y estilo.

¡Y manos a la obra!

Escribir sobre tu cuerpo
con los dedos mojados en el vino.



 de Poeta de guardia, El Bardo Ediciones, Barcelona, 1968










Ana García Briones


jueves, 25 de enero de 2018

lunes, 22 de enero de 2018

Phil Collins - Another Day In Paradise (Official Music Video)

Eduardo Galeano






Ella estaba en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.

Camino dos pasos y
el horizonte se corre
diez pasos más allá
Por mucho que yo camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para que sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.






Marinieves Sirvent






Estas ganas irrefrenables
de escribir...

Un folio en blanco,
un bolígrafo
y yo,
aquí sentada
haciéndome preguntas
--casi absurdas--
porque ya sé las respuestas.

Y es que
son tantas las veces que oigo
en mi interior, esa voz mía
insistente y machacona que me dice:
"Escribe, vamos, escribe "
a sabiendas
que yo no soy una profesional de las letras,
ni me considero escritora,
ni mucho menos, poeta.

Las redes sociales
son unas ventanas
que nos ofrecen la posibilidad
de abrirnos al mundo,
unas veces real
y otras tantas imaginario .

Así que, en esta mañana fría de enero,
abro un trocito de mi corazón:

No es la cosecha

ni el viento

ni la espuma

ni el sol..

No es nada lo que siento

si no tengo el pensamiento libre

de objetos punzantes.





 

miércoles, 17 de enero de 2018

Ana García Briones







 A Miguel Hernández


Un poeta de Orihuela
reposa bajo la tierra,
sus versos han nacido
en los jardines del alma.

El viento danza
con mi pelo,
y los recuerdos
se rebelan contra el olvido.

Grito los silencios
de un joven poeta
sentado en el andén
del hambre.

Volando sus sueños
en la soledad del frío,
en paisajes verdes
alfombrados de esperanza.

Los años caen
como las hojas secas,
los besos se quiebran
en la boca del mundo.

Arde mi corazón
con abrazos de otoño,
miles de aromas
nacen en mi pecho.


Anida en mi ser









 

Miguel Hernández







AZAHAR

Frontera de lo puro,

flor y fría.

Tu blancor de seis filos,

complemento,

en el principal mundo,

de tu aliento,

en un mundo resume un mediodía.

Astrólogo el ramaje en demasía,

de verde resultó jamás exento.

Ártica flor al sur: es necesario

tu desliz al buen curso del canario.




Jorge Novak Stojsic Sarac









qué tremenda
y ancestral tristeza
me abruma el alma

hay una dulzura lejana
que baila
entre gritos apagados
y silencio de sollozos

amaneció así mi mañana
y no hay lágrimas
para apaciguarla

no brotan

se han callado
los ojos viejos
y no les abren las ventanas
a la lluvia

la franja que vive
de los recuerdos
se ha llenado de fantasmas

mi padre
mi madre
mis hermanos
mis tíos y abuelos
que nunca he conocido

el olor a mi esposa

la mirada de mis amigos
más queridos

quizás la vida
me está avisando
que me acerco muy despacio
a todos ellos

por fin estoy llorando
joder







martes, 16 de enero de 2018

Miguel Angel Cañada Castellano






Niñas de la guerra


Si fui niña,

no me acuerdo,

sé, que fui sombra

en la arena, fui coces

de bestias ciegas

manoseando mi cuerpo; hija del yugo

que separan mis piernas,

esclava del dolor

mudo de mi silencio.

Seré la madre de tus hijos ciegos

y la desidia mansa

omisa de los pueblos.

Seré camino sin senda,

eslabón sin cadena,

capricho del mundo

que mira hacia otro lado

su vergüenza ajena.

Mujer que llevas

el éxodo en tus venas,

dejaste de ser niña

antes, de que lo fueras.



Poema publicado en el libro “La Fundación Ana de Paz en el Camino” 



domingo, 14 de enero de 2018

VICENTE ALEIXANDRE








COMO LA MAR, LOS BESOS

 
No importan los emblemas
ni las vanas palabras que son un soplo sólo.
Importa el eco de lo que oí y escucho.
Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar
aquí aún te hablo.
Eras más consistente,
más duradera, no porque te besase,
ni porque en ti asiera firme a la existencia.
Sino porque como la mar
después que arena invade temerosa se ahonda.
En verdes o en espumas la mar, se aleja.
Como ella fue y volvió tú nunca vuelves.
Quizá porque, rodada
sobre playa sin fin, no pude hallarte.
La huella de tu espuma,
cuando el agua se va, queda en los bordes.
Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que
en mí quedara.
Como un alga tus besos.
Mágicos en la luz, pues muertos tornan.



viernes, 12 de enero de 2018

Ángel González ( Diez años de su muerte )




 Ángel González Muñiz nació en Oviedo el 6 de septiembre de 1925 y falleció en Madrid en el 2008. Fue un reconocido poeta español que estuvo adscrito a la Generación del 50 y que supo con su poesía atravesar los límites del territorio español. En más de una ocasión, González fue invitado a dar conferencias sobre poética en otros países, tales como México, Venezuela o Chile. Además, formó parte de la Real Academia Española, ocupando el sillón de la letra "P".
En su obra puede encontrarse una fuerte contradicción, posiblemente porque los temas que toca son profundos e íntimos a la vez. Pero además ha sabido abordar cuestiones sociales con un lenguaje coloquial y con mucha ironía. Prestó especial atención a la Guerra Civil Española, otro de los acontecimientos que le marcó en la más tierna edad. Algunas de sus obras más reconocidas son "Sin esperanza, con convencimiento", "Tratado de urbanismo" y "Nada grave".
Como dato interesante acerca de este reconocido escritor, su poesía y su vida han servido como fuente de inspiración para muchos poetas, como Luis García Montero, que en su obra "Mañana no será lo que Dios Quiera" narra los primeros años de la vida de González.





Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.





Karmelo C.Iribarren









Hay días
en los que levantarse de la cama
suele terminar siendo
más que un acto rutinario
un acto épico.

Y no me refiero ahora a las resacas
ni a que caigan
chuzos de punta ahí fuera
ni que hayas roto con ella.

Me refiero
a cuando te quieren y hace sol
y no te duele nada,
a cuando tienes el mundo
rendido a tus pies,


y no te basta.







 

jueves, 11 de enero de 2018

Jose María Parreño





De todo lo que vuela y nos hace sufrir,

nada más compasivo y simple que la
lluvia,

nada tan frágil y a la vez tan invicto

y nada con su misma promesa de frutos y verdor.

Mírala,

como un mar derrumbado,

como ruinas de una atmósfera de agua que existió.

Muchas veces me empapa de nostalgia y me hace nudos

que escuecen al tragar.

Será porque la lluvia

cubre bosques que has amado conmigo,

nos ha mojado juntos, imparcial, minuciosa,

en lejanas provincias junto al mar.

Y para siempre tendrás lo que te he dado,

de mi regalo nunca podrás huir

ni devolvérmelo.

Y cuando llueva, cada gota en tu cuerpo será un beso,

un beso que no pude nada a cambio,

que atravesará los impermeables,

los paraguas,

diciéndote con su idioma monótono y dormido

que te quiero.



Ana García Briones






La poesía se viste de magia
con brillo de estrellas
y abrazos de luna llena.

Risas de niños
escondites de flores
y fantasias de lluvía.

Versos, latidos,
diálogo abierto a la luz
entre besos transparentes
y miradas cómplices
de caricias.

El aire limpio
se llena de humanidad
en el primer resplandor del día.

La calma se queda
pegada al cristal
del último suspiro.

Violines sin música



Baños de la Encina


Alejandra Pizarnik






POEMA PARA EL PADRE

Y fue entonces

que con la lengua muerta y fría en la boca

cantó la canción que le dejaron cantar

en este mundo de jardines obscenos y de sombras

que venían a deshora a recordarle

cantos de su tiempo de muchacho

en el que no podía cantar la canción que quería cantar

la canción que le dejaron cantar

sino a través de sus ojos azules ausentes

de su boca ausente

de su voz ausente.

Entonces, desde la torre más alta de la ausencia

su canto resonó en la opacidad de lo ocultado

en la extensión silenciosa

llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.


Gabriela Mistral






Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.
Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.