miércoles, 22 de marzo de 2017

Manolo García - Pájaros de barro

Ana Birlanga Bellod






LA PINTORA

Tanto le amaba
que ahogó los versos
en el abismo de sus ojos.
Ahora pinta poemas
con saliva
sobre el lienzo
de su espalda.






Julián Borao.




Esta noche te he visto
y millares de lunas salían de tus ojos
y quemaban mis soles tu mirada
y se encendían calles, monumentos, aceras,
y las plazas giraban a nuestro alrededor,
y ventanas pobladas de oscuridad y magia
convocaban poemas
para que nadie hablara a nuestro lado,
ensoñaciones, juegos, despertares,
un fogonazo de éxtasis vibraba entre nosotros
y el paisaje escondido cantaba entre las sombras
mientras todo mi cuerpo, desnudez, tacto breve,
se volcaba hacia ti en la fantasía.

Esta noche te he visto
cuando todas mis horas han volado hacia ti,
cuando he desorientado a la autopista
sobrevolando el aire
y un destello de líneas amarillas salían de mis manos
que han perseguido toda tu silueta
y han rozado tu espalda con un escalofrío.

Esta noche te he visto
y se han parado todos los relojes,
se han borrado del cielo las estrellas
porque se han escondido entre tu pelo
y un cometa ha rasgado las farolas
porque tú me mirabas cuando yo te miraba.

Esta noche te he visto
mas nadie nos ha visto, nadie más,
-no me hace falta nadie si estás tú-,
y ha estallado el silencio entre tu luz,
roto en mil melodías
que soñaban besarte en la penumbra.

No me importa ya el tiempo,
no me importa pensar
que mañana y ayer desaparezcan
porque este anochecer te he contemplado
y he posado mis labios en tu piel fugitiva.






martes, 21 de marzo de 2017

Ana García Briones



Me sueño

en los sorbos de luz,

flotando en el azul

los pechos erectos
seducidos de peces y

fogonazos de vida.








Ana Amoros




BARCO DE PAPEL

Mi astillero te envía este barco, amor,
es de papel
ni navíos de quilla dura
ni navíos de proa afilada
quedan.
Tan sólo este barco de papel, amor,
y esta voluntad entera
de volver a navegar…







Julia Roig



ANDO BUSCÁNDOTE

ando buscándote
en el caer de las noches
cuando la luna
reflejada en los charcos
me regala
una pastosa luz
carente de encanto

ando buscándote
en las barras pegajosas
de cualquier refugio
entre la oscuridad y el rumor
de las noches largas

en el fondo de mi alma
sé que olerás a alcohol,
soledad y humo

en el fondo de mi alma
sé que tu mirada
será nerviosa y turbia

imagino
las manos sudorosas,
el gesto ingrato,
el andar serio

imagino
la incomodidad
en el frío lecho

ando buscándote
en el caer de las noches


cuando todo es buscar
cuando todo es caer

Ana García Briones






Ahora,
que me duele
el silencio,
siento que no hay
vasijas
donde derramar
mis lágrimas,
ni palabras donde
refugiar el tiempo.


Ana García Briones 

Anida en mi ser
Editorial Corona del sur










Mario Benedetti

  



Desganas


Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros
.

jueves, 16 de marzo de 2017

viernes, 10 de marzo de 2017

Imagine - John Lennon

Mascab Asunción Caballero




Todo sucedió en un instante
mientras tú
mirabas el televisor.
Ningún vecino escuchó los gritos
ni siquiera
los golpes en el suelo.
Quizá una cucaracha recogiera el espanto
pero nadie le preguntó.
Tampoco a las paredes donde se esconde.
Continuaste mirando el televisor
¡¿qué más dá?!
Es tan solo
otra maltratada más.
A todas
las asesinan en sus refugios.
Estás a salvo
su sangre
no salpicará
tu pasiva existencia.


Aurelio Gonzalez Ovies






A veces esta casa me entristece

cuando cae la noche.

Tus vestidos colgados en la percha,

esta silla con restos de tu cuerpo,

nuestra cama...

No sé por qué, amor mío, tengo el presentimiento

de estar amando en balde

o de comprarte un ramo de ahoras los fines de semana.

Vale más que dejemos de hacer nuestras las cosas,

de escribirnos las fechas

detrás de esos momentos en que somos felices,

de regalarnos libros.

Mismamente este cuarto me llena de abandono

cuando antes de dormir me das un beso

y me quedo mirando tus ojos que se apagan,

tus cuadros, esas fotos, tus zapatos mojados,

tu colección de botes de perfume.

Mismamente esta hora se me queda tan larga

cuando el tiempo es tan corto,

que empiezo a perder ya lo que aún no he perdido:

tu nombre pasajero, tus labios pasajeros,

tus collares, tus cartas, tus muñecas, tu sitio.



Del libro " LA HORA DE LAS GAVIOTAS "

martes, 7 de marzo de 2017

SILVIA CUEVAS-MORALES





EL ABRAZO

Cuánto tiempo
desde que sintiera un abrazo
sin exigencias
sin promesas
sin mentiras

Arropándome con su calor
Transportándome a mi infancia
Cuando el mundo era un lugar seguro
Cuando no sabía del amor
y de sus trampas
Cuando aún era ajena
al dolor y al control

Un abrazo cálido y pleno de empatía
que liberó mis lágrimas
que me exculpó de mis “pecados”
que me enseñó
a abrazarme a mí misma

Blas de Otero






 PIDO LA PAZ Y LA PALABRA



Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.

lunes, 6 de marzo de 2017

José Manuel Vivas






Tengo una lástima alojada
en mis huesos
se alimenta del tuétano y de la sangre
se reproduce y escala
espina dorsal arriba
hasta mis ojos

¿la ves ahora?

ese brillo oscuro del iris
esa raíz negra en la pupila
ese río de cadáveres en los párpados
que alimenta de sal mis lágrimas
y ciega con el lodo de su amargura
mi vista y nuestro futuro
para siempre...









Vicente Aleixandre





JUVENTUD

Estancia soleada:

¿Adónde vas, mirada?

A estas paredes blancas,

clausura de esperanza.

Paredes, techo, suelo:

gajo prieto de tiempo.

Cerrado en él, mi cuerpo.

Mi cuerpo, vida, esbelto.

Se le caerán un día

límites. ¡Qué divina

desnudez! Peregrina

luz. ¡Alegría, alegría!

Pero estarán cerrados

los ojos. Derribados

paredones. Al raso,

luceros clausurados.

sábado, 4 de marzo de 2017

Luis García Montero





Imaginar los sitios posibles donde estabas

Imaginar los sitios posibles donde estabas,
verte llegar sin noche a La Tertulia,
reconocer tu voz apresurada
al contar una anécdota
o preguntar por mí,
saber que nos mirábamos antes de conocernos,
son capítulos largos de mi vida.
Supongo que también te dejarán a ti
este mismo vacío,
esta impaciencia por estar sin nadie
mientras se nos olvida
todo el calor que duele de olvidado.
El naufragio es un don afín al hombre.
Después de que sucede
suelen tener las huellas
esa incomodidad que tienen las mentiras,
el recuerdo es un dogma,
la soledad el pecho que tú me acariciaste.
Pero cambiando de conversación
el tiempo -buen amigo
que deforma el pasado como el amor a un cuerpo-
hará que cada día no parezca un disparo,
que volvamos a vernos una tarde cualquiera,


en un rincón del año y sin sentir
demasiada impotencia.
Será seguramente
como volver a estar,
como vivir de nuevo en una edad difícil
o emborracharnos juntos
para pasar a solas la resaca.
Igual que quemaduras debajo de los dedos,
en un segundo plano
seguiremos presentes y esperando
ese momento exacto del náufrago en la orilla,
cuando al salir del mar
me escribas en la arena:
«Sé que el amor existe,
pero no sé dónde lo aprendí».

Frank Sinatra - My Way - A Mi Manera (Letra en Español) ♥

Ana García Briones











Llévame
al mar
cogida
de la mano
no quiero
resbalar
en la lluvia
de mis
dudas.


Anida en mi ser

José Antonio Fernández




Carta a mi hermano





Aunque he sido ciego

-y según me han dicho

probablemente seguiré siéndolo-,

he decidido enviarte mis manos.

No le digas a nadie,

ni a ti mismo,

que están cortadas de raíz:

cuenta la intención.

No olvides dejarlas correr libremente

entre tus ropas

como hilos teñidos de seda



que no procuran otra cosa

que descubrir agujeros al uso

o remiendos a medio desprender.

O quizá zurcir los rotos.



Tal vez esté ciego,

y manco,

y cojo.

Pero es mejor de ese modo:

no tener

cuando no he sido

antes de volverme polvo.



Aunque sea ciego,

no me culpes:

sólo soy uno de todos.

Permíteme que ablande tu almohada

antes de irme lejos

para que sueñes conmigo.



Despídeme de mí mismo.

Pero no me abraces.

Enciende mejor tus pestañas

y dame aquel guante blanco colgado en la pared

-mira dónde señalo-

Dime ahora adiós con mis propias manos

pero sin apartar los ojos:

es fácil perderse siendo nadie.

Cuando esté lejos puedes quedártelas

como tuyas.

También los ojos y los pies.

Donde voy no necesito nada.

Ahora dime hasta nunca.



                                     Tu hermano

Luis Cernuda




No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo
es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

viernes, 3 de marzo de 2017

Carmen Maroto









Tanto entrar y salir
del espacio del amor.
Tantos besos fugaces
para complacer la madrugada.
Tanto engaño acostado
al otro lado de la cama.
Tanta palabra ilusa,
tantos pájaros en la cabeza
aleteando confusos.
Tanta trampa escondida
tras los halagos.
Tanto ir y venir
del cansancio,
que me he sentado
con mi soledad
cara a cara.
Sin planos ni planes.
Con las posibilidades
plegadas
en mis manos
que ya no buscan,
pero que pueden
encontrar.



Ilustración Evelina Oliveira

Nirvana - The Man Who Sold The World (MTV Unplugged)

Jose Manuel Caballero Bonald




Música de fondo

Llega el momento de decir la palabra
y se la deja fluir, se la ayuda
a resbalar entre los labios,
anclada ya en sus límites de tiempo.
La palabra se funda a ella misma, suena
allá en el corazón del que la habla
y trepa poco a poco hasta nacer
y antes es nada y sólo una verdad
la hace constancia de algo irrepetible.

Súbitamente esa palabra aumenta
el hallazgo caudal de la memoria,
boga sobre los hombres que la escuchan,
gira anhelante entre vislumbres
y se alza más y más y se perfila, pule
sus bordes balbucidos, se nivela entre sueños.

Después inicia su holocausto.
Función de amor o de vileza,
la palabra se gasta en los oídos,
puebla sus márgenes de brozas,
se torna vana, amago de un aliento,
oscuridad final y sin sentido.
Está cayendo ya hecha pedazos.
Rescoldos sumergidos, restos
de rescates sin fondo, flota y flota
sobre las intenciones proferidas,
entre el silencio de las conjeturas.

Es nada la palabra que se dijo
(no importa que se escriba para
querer salvarla), es nada y lo fue todo:
la música del mundo y su apariencia.

"Memorias de poco tiempo" 1954



 
 

Bertolt Brecht







La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.

Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.

jueves, 2 de marzo de 2017

Ángel González







Canción de amiga




Nadie recuerda un invierno tan frío como éste.

Las calles de la ciudad son láminas de hielo.

Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.

Las estrellas tan altas son destellos de hielo.



Helado está también mi corazón,

pero no fue en invierno.

Mi amiga,


mi dulce amiga,


aquella que me amaba,


me dice que ha dejado de quererme.




No recuerdo un invierno tan frío como éste.