sábado, 30 de diciembre de 2017

Gloria Fuertes








YA VES QUÉ TONTERÍA

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.









jueves, 21 de diciembre de 2017

Ana García Briones






A bordo de un verso,
en ese territorio subterráneo
por donde circulan las heridas,
canalizo  recuerdos.
Aquellos que no se cierran,
que tal vez  acompañan
nuestro viaje
mientras respiramos,
sentimos,
amamos.



Anida en mi ser 


 



Ramón Llanes








 AMIGO MUNDO





Amigo mundo

te cambio tu fusil por estos versos,

te cambio tu almanaque de terror

por la ternura de cualquiera de mis besos,

te cambio tu metralla y tu valor

por una tarde de lluvia en la ventana de mi pueblo,

te cambio el malestar de tu misión

por la paz que se cuida en mi respeto.

Amigo mundo,

te cambio tus bombas de combate, tu camión,

tu uniforme, tu trinchera, tu bastón,

por la concordia cálida de mis credos,

te cambio todo el hambre de tu sinrazón

por un rato de música, por un silencio,

por una melodía en do menor

que cantamos todos aquí al estar contentos,

te cambio tu himno por mi canción

o tu escopeta de matar por mi cuaderno

donde escribo de mi y de los nuestros,

te cambio tu odio y tu aspecto de invasor

por la mejor historia de los hombres buenos,

te cambio tu discordia por mi pasión

y tus guerras te cambio por mi afecto,

te cambio las desigualdades, te cambio tu decisión

de proteger menos a los más honestos,

de descuidar tanto al corazón,

de fomentar la miseria, de desterrar lo cierto,

de consentir a capricho que el error

sea la bandera más insultante de este tiempo.

Amigo mundo,

te invito a un minuto de Paz y otro de amor

y si me aceptas, mi alma entera te la entrego

para que con ella cambies siempre de opinión

y contigo todas las esperanzas alcancemos

y  esta utopía posible tendrá el color

del sentido más humano de todo nuestro universo.






Agustín García Calvo








Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.



miércoles, 20 de diciembre de 2017

Pedro Javier Martín Pedrós






Enamorarme de la vida



Enamorarme de la vida para ser valiente, y
dejar que mis lágrimas se asomen
mientras leo un poema a un buen amigo.

Enamorarme de la vida para inventarme
sueños, «paradas», donde quepa la utopía,
y los abrazos no se reduzcan a un
contacto o roce físico.

Enamorarme de la vida obsequiando
puestas de soles a los que
siempre se sintieron solos,
mal acompañados
y nunca queridos.

Enamorarme de la vida, regalando
pentagramas vacíos,
para que otros
pinten su música sin conservatorio,
sin conservantes
ni amigos influyentes.

Enamorarme de la vida después de la
despedida de un amigo,
en cualquier campo santo.

Enamorarme de la vida,
viajando, deslizando mis manos por las
carreteras y curvas de cuerpos, sin temor al
carné por puntos.

Enamorarme de la vida, sabiendo que este otoño
vendrán vientos y lluvias difíciles,
y que alguna tarde sentiré los bolsillos
de la vida vacíos.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay soldados que se
camuflan con trajes de poetas,
y que nunca aprenderán a esculpir
dos miradas amorosas llenas de deseos.

Enamorarme de la vida con el saco
lleno de un montón de años, y soñando
que el amor es posible, aunque parezca una
cursilería.

Enamorarme de la vida, creyendo siempre
que detrás de una sombra,
puedo encontrarme herrumbre,
madrugadas, escombros y caricias.

Enamorarme de la vida y
sorprenderme ante la
persona que encuentro en
el espejo
cuando me afeito cada mañana.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay caminos
con charcos pestilentes de
mierda y basura humana,
que hasta los jadeos de amor
se aprenden en las escuelas de
teatro.

Enamorarme de la vida y abrirle
la boca al mar, para que engulla
deseos, vibraciones prohibidas,
y desparramar los embalses ocultos
de mi adolescencia.

Enamorarme de la vida y descubrir el
placer de una muda limpia de cama, y
experimentar como se curan las heridas.

Enamorarme de la vida y rellenar
páginas en este viaje
donde, querer seguir siendo niño,
es una locura.

De : En la bajamar.








Marta Pumarega Rubio





PROHIBIDO LLORAR


Prohibido llorar en las estaciones del metro.
Prohibido llorar en lugares públicos.
Prohibido llorar en la parada del autobús.
Prohibido llorar en los grandes almacenes.
Se permite llorar en la casa de la viuda.
Se permite llorar en los aeropuertos.
Se permite llorar en la sala de espera de cualquier hospital.
Prohibido morirse de pena por las calles.
Prohibido morirse de pena en los bares repletos.
Prohibido morirse de pena delante de desconocidos.
Prohibido morirse de pena mientras suena la música.
Se permite morir de tristeza
delante del penúltimo vaso de whisky,
a puerta cerrada,
mientras se derrite el hielo,
a solas en el bar.
Se permite estar triste con la verja cerrada.
Se permite estar triste de puertas para dentro.
Se permite estar triste sin inquilinos en la casa.
Se permite estar triste con las luces apagadas.
Nunca si te mira un niño,
nunca en el ascensor con los vecinos,
nunca en las fiestas de empresa,
nunca en el cumpleaños de un anciano,
nunca en las reuniones de la comunidad,
nunca en los espectáculos de magia.
Se permite llorar sin consuelo
mirando el patio desnudo de la infancia,
debajo de la lluvia y sin paraguas,
sólo en los próximos entierros,
sólo en las estaciones de largo recorrido.
Sólo sola, sólo a solas.

Antónimo de cobijo








martes, 19 de diciembre de 2017

-Ángel González -






Me basta así

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando luego callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).









Aurelio Gonzalez Ovies








MORIR SIN MEDIDA


 A Chusa, por su esperanza

 
De qué nos sirve entonces
la memoria
si no tenemos fe ni percibimos
que hay algo por encima
de nosotros
que nos lleva a soñar
lo inalcanzable.
Otra edad llegará
que nos despierte
y nos haga llorar
sobre el vacío,
nos asome a su invierno
y a sus noches
de estrellas más lejanas
que el recuerdo.
De qué me vale entonces
esta voz
que nombra a veces
cosas tan queridas
y ahoga a veces
tragos tan amargos.
De qué tanta pasión
por habitar mi ser,
encontrar el silencio,
compartir ese eterno
momento en que la mar
parece que nos habla
.De qué sino para esperar
que en todo hay esperanza.


(Nadie responde)









domingo, 17 de diciembre de 2017

Ana García Briones








La felicidad
no es una marca
ni una oferta
en la planta baja
de un centro comercial.
Allí, no cabe el cielo
ni la lluvia , ni el mar,
no hay pájaros
y el silencio
se confunde con el ruido.
Las virtudes de esta sociedad
del insomnio
me hacen emigrar
hacia las nubes.
Desde el rojo acantilado
de la locura
desnudo la luz
para inhalar bajo mi almohada
las flores que perfuman
mi existencia.



De : Violines sin música





Alfonsina y el Mar (MERCEDES SOSA)

Violines sin música en la Biblioteca Municipal de Vilches















miércoles, 13 de diciembre de 2017

Edward Yudenich - 7 years old conductor.mpg

Antonia Cerrato Martín-Romo









LOS ZAPATOS Y LOS AMIGOS

Hay personas que llegan a nuestras vidas y tras cumplir su cometido, se marchan. Pero otras, las verdaderas amistades, nos acompañan siempre.



Y si la vida es un camino


imprescindible para recorrerlo:

un buen destino,

camaradas, compañeros,

y unos zapatos como amigos.

Los hay que se hacen a nuestra horma,

dóciles al peso y al paso:

amigos incondicionales los llamo.

Otros para la ocasión, que ni pintados,

con ellos queremos aparentar:

amigos de conveniencia, nada más.

Aquellos rígidos, que a pesar de algodones,

siempre hacen rozadura:

los de la infancia o que en confianza sobreabundan.

Los de andar por casa: cómodos y viejos,

amigos probados en la dificultad,

los únicos sinceros.

Los de segarra y katiuskas:

amigos ocasionales

que, sin esperar, ayudan.

Los de aguja y picos de cigüeña,

los que siempre deberían estar en la caja:

amigos solo de nombre, mejor que se vayan.

Pero sea cual fuera el zapato,

para bodas o para diario,

no te olvides al guardarlos

darles de crema buena soba

porque nunca sabes qué calzado

habrás de ponerte, llegada la hora.



Poema publicado en mi libro “Esta rosa de otoño” (2015 Tau editores). Traducido al árabe por el hispanista marroquí , Lahcen El Kiri para la 3ª Edición en bilingüe español-árabe (Sep.2017)






Antonio Gala








Aún eres mío, porque no te tuve.

Cuánto tardan, sin ti,

las olas en pasar...

Cuando el amor comienza, hay un momento


en que Dios se sorprende

de haber urdido algo tan hermoso.

Entonces, se inaugura

-entre el fulgor y el júbilo-

el mundo nuevamente,

y pedir lo imposible

no es pedir demasiado.

Fue a la vera del mar, a medianoche.

Supe que estaba Dios,

y que la arena y tú

y el mar y yo y la luna

éramos Dios. Y lo adoré.






lunes, 11 de diciembre de 2017

Gioconda Belli








AMO A LOS HOMBRES
 
Amo a los hombres
y les canto
   
Amo a los jóvenes,
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
   
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
   
Amo a los carpinteros
que conocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
   
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo,
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
   
Amo, compasiva y tristemente,
a los complicados hombres de negocios
que han convertido su hombría
en una sanguinaria máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos,
los sentimientos más nobles,
por cálculos y métodos de explotación.
   
Amo a los poetas --bellos ángeles lanzallamas --
que inventan nuevos mundos desde la palabra
que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia,
que conocen la trascendencia
de una conversación tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van y dejan todo
y mueren para que nazcan hombres con la frente alta.
   
Amo a los pintores --hombres colores--
que guardan la hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre para que no se nos olvide.
   
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla,
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y me atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.
   
A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma.
   
Amó a las mujeres desde su piel que es la mía.
   
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja --mal pagada-- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta
cuando echa tortillas en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
   
A todas amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo,
sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
   
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,

por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados,
alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
   
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
   
la importancia que tiene tu existencia,
la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
   
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a las calles y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados,
a los que han perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;

quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
--último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse--

Quiero atraer a todos
hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevarlos a recorrer los caminos
por donde avanza --inexorable-- la Historia.

Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.
   
Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio,
habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones,
de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en deshecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos, luminosos
como volcanes...
   
Vámonos
   
Vámonos



Juan Miguel Almécija







PALABRAS DE UNA MADRE (No permitas el maltrato de ningún ser)

 
Lucha cariño, lucha con tu voz,
no te rindas, no llores en
la soledad.


No dejes que  
tus gritos se pierdan en
el tiempo.


No intentes esconder,
la verdad
de tu rostro.


Demuestra al mundo
el reflejo de
tus ojos.


No permitas que tu alma,
se rompa por
dentro.


Deja que tu corazón,
cicatrice las heridas
del ayer.


Denuncia al bastardo,
que con su mano
demuestra la cobardía
del machista.


No permitas que mi muerte,
silencie nuestras
palabras hija
mía.


Para todas aquellas mujeres que en la
soledad de la noche , gritan para ser libres.


Para las que luchan sin rendirse,
por un futuro diferente.










domingo, 10 de diciembre de 2017

Luis García Montero






El amor difícil

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.

Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.




Daniel Chiprian






Cuantas veces busque la manera
de explicarte y decirte que no soy
nada parecido al mundo de ahí fuera...

que no soy más que una leve caricia
que baja despacio por tu incomprensible alegría
que podemos ser y avanzar en nuestra
propia ignorancia creyendo estar acompañados
por algún ser extraño....

y tantas veces busque la manera de decirte
y explicarte que no soy más
que un beso que anida en los brazos
de la noche más cercana...

Déjame.... déjame ser prisionero de tu calma
tan desnuda como la propia luna...

Déjame... ser prisionero de tu alegría
de tu ser..
de tu alma...
de tu todo...
pero déjame ser prisionero de ti
Tan solo de tu ser
Tan solo de ti...




jueves, 7 de diciembre de 2017

Agárrate a mi María

CUATRO ROSAS. Gabinete Caligari

Mary Oliver (Cleveland, Ohio, EE.UU., 1935)










NO QUIERO VIVIR UNA VIDA PEQUEÑA

No quiero vivir una vida pequeña. Abre tus ojos,
abre tus manos. Acabo de volver
del campo de moras, el sol

besándome con su boca dorada todo el camino
(abre tus manos) y las nubes con alas de viento
siguiéndome porque pensaban que quizá yo podría

alimentarlas, pero no: cargo estas formas de corazones
solo para ti. Mira cuántas y qué pequeñas
pero tan dulces y quizá el último regalo

que voy a darle a alguien en este
mundo de esperanza y peligro, por favor, 
mírame. Abre tu vida, abre tus manos.


de El pájaro rojoCaleta Olivia Ediciones
Versiones de Natalia Leiderman y Patricio Foglia













Mariana Souzzo (San Justo, Buenos Aires, Argentina, 1982)









RENUNCIO A LAS TAREAS DEL HOGAR



Abandono un plato sucio en la mesada
una prenda en el piso del dormitorio
el día es perfecto para despreocuparse
lo que ayer derribamos hoy permanece ahí,
el otoño llegó y es digno de verse.
Las hojas se elevan en remolinos
las hojas agonizan sobre el pasto
las hojas se acumulan en la alcantarilla
pretendo atraparlas pero las dejo ir
para que puedan convertirse en otra cosa.


de Cuando la forma del día desvaneceCaleta Olivia Ediciones, 2016