lunes, 25 de septiembre de 2017

José Luis. Tobalina Cuerda. (1960-2008)






Hace ya tanto tiempo que no lloro
que me ha crecido un mar en el pecho,
un crepúsculo en el alma,
una especie de niebla tibia en la retina.
Recuerdo apenas como se deletrea nostalgia,
como se conjuga amar
y su presente de indicativo.
Intento regresar a mi boca
aquellas palabras primeras que te dije
y solo se de costumbres.
Hace ya tanto tiempo que no sueño…




domingo, 24 de septiembre de 2017

Flavia Falquez















- José Agustín Goytisolo





Miedo a perderse ambos,
vivir el uno sin el otro:
miedo a estar alejados
en el viento de la niebla,
en los pasos del día,
en la luz del relámpago,
en cualquier parte. Miedo
que les hace abrazarse,
unirse en este aire
que ahora juntos respiran.
Y se buscan y se buscan
esa flor instantánea
que cuando se consigue
se deshace en un soplo
y hay que ir a encontrar otras
en el jardín umbrío.
Miedo; bendito miedo
que propicia el deseo
la agonía y el rapto,
de los que mueren juntos
y resucitan luego.








Ana García Briones






El idioma
del corazón
abre
puertas
y rendijas
en los muros.
Es allí donde
penetra
la luz.








martes, 5 de septiembre de 2017

Inma Luna







La gran ola

Es muy probable que no haya otra manera
Vivir dispuesta a todo
No enfrentarse
No agotarse en la lucha
Abrazar lo que venga
Con las branquias abiertas
Con el filtro instintivo del corazón
Estar preparada para la gran ola
La que se lleva todo por delante
Para la caricia de la ola chiquita
La que hace cosquillas en los pies
Saber que cualquier cosa me puede pasar
Que no existe emoción que nos esté vetada
Hay que fortalecerse en la fragilidad
Concebirse en la espuma de lo humano
No quiero que este chapuzón me sepa a poco
He de explorar negras profundidades
Para alcanzar tesoros
Hacer el muerto para que la marea me acune
Nadar veloz para sentirme poderosa
Secarme luego al sol
Y descansar por fin
En una playa hasta que me desangre
Y así la arena y yo seamos sólo una





Ana García Briones ( Partos de luz)







lunes, 4 de septiembre de 2017

Roy Galán








No te engañes.

Claro que necesitas a alguien.

Todos necesitamos a alguien.

Lo que pasa es que nos hemos ido construyendo en hormigón.

Crees que el individualismo es hacer lo que quieres cuando quieres.

Y no te das cuenta de que lo único que estás haciendo es huir.

Con todas esas capas de cinismo, determinación y falsa seguridad.

Te cagas porque te abracen por la noche.

Como todos.

Porque todos vamos directos hacia la muerte.

Y porque este camino da mucho miedo si lo hacemos solos.

Así que deja ya la máscara a un lado.

Deja ya las excusas intelectualizadas sobre tus necesidades.

Sobre tu idea de cómo debe ser la vida.

Deja ya los discursos elaborados sobre la forma correcta de ser.

Todo eso no tiene nada que ver con sentir.

Vuelve al instante antes de que todo se torciera.

Al instante antes de que te hicieran daño por primera vez.

En el que te cambiaron las mariposas por neuronas.

Y recuerda.

Recuerda lo bonito que era sentir que eras algo para alguien.

El alivio de dejar de pertenecerte a ti mismo durante un rato.

Apuesta.

Comprométete con un sentimiento, siempre.

Tienes que estar presente, siempre.

Si solo tenemos este instante.

¿Por qué vas a desaprovecharlo pensando?

Desármate de la madurez.

No necesitas reafirmarte.

Necesitas enamorarte.

Como cuando tenías quince y el mundo se dividía entre el tiempo de estar besando y el resto del tiempo.

Necesitas que alguien camine un rato contigo.

Te sujete la mochila cuando vayas a beber agua.

Te haga una broma.

Te diga que ya vamos llegando.

O que esté en silencio.

Pero contigo.

Así que ya sabes.

De hoy no pasa.

Para que la invites a bailar.

Para que le abraces por detrás.

Para que dejes de engañarte.

Y vuelvas a creer.