sábado, 12 de agosto de 2017

Miguel Angel Pérez Cordero







Tú no sonríes... 
abres balcones al mar de par en par. 
Tú no miras... 
acortas las distancias, 
en un segundo teletransportas 
al reino de las sensaciones acogedoras. 
Tú no hueles... 
haces vivir entre flores 
de siestas al sol. 
Tú no hablas... 
envuelves los oídos con dos, res, mis, 
fas, soles, las y sies 
todas de colores alegría. 
Tú no tocas... 
creas nidos cálidos 
con tus dedos de caricias de pluma. 
Tú no oyes... 
te inventas ser
nuestro reflejo en agua mansa, 
para así sentirnos igual de escuchados 
que por nosotros mismos. 
Tú no tienes sabor... 
eres todas las frutas juntas
tímidas, inocentes y jugosas 
que quieren derramarse 
en boca de gourmet. 
Tú no te mueves... 
mimas el aire que tocas con tu cuerpo 
de estatua helena en movimiento. 
Tú no ves pasar el tiempo... 
descerrajas las puertas del mañana 
para que sea hoy.
Tú no... 
¡Tú siempre sí!





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