viernes, 16 de junio de 2017

Sara Zapata





Te traeré luz a tus domingos
y mis manos aprenderán de memoria
el camino hasta tu cuerpo.
Te cantaré bajito una canción
de bienvenidas y celebraremos juntos cada amanecer.
Te curaré las heridas con un ungüento de risas y arándanos
y sólo en los días de lluvia
sentirás el recuerdo como un leve escozor.
Te besaré los párpados
para que entre la fe en tus pupilas
y vuelvas a mirar como lo hacen los niños.
Te buscaré cada tarde entre las acacias del parque,
te diré lo que te dijeron antes
y tú lo creerás.
Lo meterás en tus bolsillos
para que cuando tengas dudas
tus dedos lo rocen y sonrías
y cuando el peso
te vaya hundiendo despacio
al menos podrás decir
que lo has vivido.



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