miércoles, 28 de junio de 2017

Felicidad González



Yo quejándome de frio en los pies,
tú, hasta el alma tienes congelada.

Con tu mirada nos suplicas,
con nuestro egoísmo te ignoramos.

Y es que hace tanto frío en este mundo,
que es insuficiente el calor humano,
... para abrigar un corazón. 



 


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