jueves, 29 de junio de 2017

Pozo Vilches ( Baños de la Encina)


Pablo Neruda







Para que tú me oigas 
Para que tú me oigas,
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.


Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.


Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.


Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.


Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.


Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.


Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como, quiero que me oigas.


El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejos súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.


Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.


Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas. 





miércoles, 28 de junio de 2017

Hindi Zahra - Beautiful Tango (Unplugged)

Jose Antonio Fernandez Garcia

  



Tengo sueño y no he podido dormir.
¿Vivir preguntáis? No, no he vivido.
La noche me sorprendió y fui con ella.
No era clara, no; tampoco había estrellas.
Acaso había un hombre: parpadeó la luna
una pincelada de luz pelada,
y allí estaba: entero de ropa: solo,
tendido y sin nadie dentro.
En sus venas abiertas, picoteaban
los cuervos; en sus ojos, una lágrima
como billete de barco que va
a la deriva, sin timón ni viento
alguno. Tampoco era marinero.

Era de noche y no había dormido.
Quizá el sueño quien hizo de aquel hombre
una espantosa pesadilla de humo;
quizá fue la noche o quizá él mismo.
Lo cierto es que yacía áspero y seco,
a la lumbre de un cubo de basura,
bajo la luna de hueso y sin brillo:
y fue la sangre, no sé si de carne
o de hilo, quién me heló el alma.

¡Perdonadme
ahora!, pero no he dormido. No.
La noche ha sido larga y tengo sueño:
hasta la luz del alba me parece
una pesadilla -tras una noche
como ésta-...No, no he dormido, y tengo sueño.






Felicidad González



Yo quejándome de frio en los pies,
tú, hasta el alma tienes congelada.

Con tu mirada nos suplicas,
con nuestro egoísmo te ignoramos.

Y es que hace tanto frío en este mundo,
que es insuficiente el calor humano,
... para abrigar un corazón. 



 


martes, 27 de junio de 2017

Yolanda Saenz de Tejada






Mi hija
dobla su voz
hacia delante,
mordiendo
(con sus dulces
palabras)
la luz que habita
en los ojos de
Daniel.

Ella tiene
once años.
Él, cuatro;
pero se quedó
en dos
(la vida le dejó
un rincón en
blanco en su
memoria;
en su pequeño
cerebro recién
estrenado).

A él le
gustan las muñecas
y a mi
hija,
la vida.

Los dos comparten
la tarde de
invierno y
las lágrimas
que saltan
por mis pecas
al verlos jugar
—como si fueran
cachorros de
la misma
hembra —.

Daniel no tiene
padres y
se abriga del
frío del mundo
en el centro de acogida
de mi ciudad.
Esta tarde
(que suerte tenemos)
juega
a ser feliz
con nosotros.

No creo que mi hija
tenga mejor
escuela de
vida.












.
.
.


Eduardo Galeano " Los Nadies "






Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Del libro " Los Abrazos "




lunes, 26 de junio de 2017

José Saramago







El beso


Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un
hermoso gesto de renuncia, y los árboles han
aceptado su quietud.
Sin embargo (y es bueno que así sea) una guitarra
organiza obstinadamente el espacio de la soledad.
Acabamos sabiendo que las flores se alimentan en
la fértil humedad.
Ésa es la verdad de la saliva.

 


 

Ana García Briones






 Las puestas
de soles

las caricias
y las risas incontroladas
son oasis
reservados
a los afortunados
del universo.



 De: Partos de luz 




Cristina Falcón Maldonado





Voy por la casa
nadie parece darse cuenta
de que voy
inclinada hacia adelante
por el peso de la piedra.

Voy por la casa
como un eco sin retorno.

Busco mi libro
mi lápiz
pronuncio mis habladurías
me visto para la ocasión

le salgo al día como un trasnocho.

Voy por la calle
como por la casa
como por la vida.






Beatriz Ros (Málaga, 1984)







Tengo una soga léxica.
Una emboscada morfológica.
Un nudo en la garganta.
¿Cómo decirte tanto?
No es suficiente espacio
Como el de mi boca.



domingo, 25 de junio de 2017

Manuel Vilas







EL ÚLTIMO ELVIS

          No fear, no envy, no meanness

                    LIAM CLANCY





Respeta siempre la destrucción de las mujeres
y de los hombres que amaron o intentaron, al menos, amar
la vida y esta les quemó o les rompió los huesos de la cara,
las entrañas y las venas y el hígado y el buen corazón,
respeta todos los sagrados y los más humildes hundimientos
de los seres humanos.
Respeta a quienes se suicidaron.
Respeta a quienes se arrojaron a los océanos.
No hables mal de ellos, te lo ruego, te lo pido de rodillas.
Ama a toda esa gente, esa muchedumbre, ese río amarillo
de la Historia de todos cuantos perdieron tan injustamente,
o tan justamente,
da igual.
Gente que aceleró en una curva.
Gente que escondía botellas en los rincones de su casa.
Gente que lloraba en los parques de las afueras de las ciudades.
Gente que se envenenaba con pastillas, con alcohol,
con insomnios aterradores, con veinte horas de cama todos los días.
Lo intentaron, pero no lo consiguieron.
Gente a quien le sobraba tres cuartas partes de su pequeño frigorífico.
Gente que no tenía con quién hablar semanas enteras.
Gente que no comía por no comer sola.
Son hermosos igualmente, te lo juro.
Resplandecerán un día.
Nombremos todo aquello
que nos convirtió en seres humanos.
Para que no haya miedo, ni envidia, ni maldad.
Amo, celebro, y exalto todos los hundimientos
de todos los seres humanos que pisaron este mundo.
Porque el fracaso no existió jamás,
porque no es justo el fracaso y nadie merece fracasar,
absolutamente nadie.







viernes, 23 de junio de 2017

Teresa Antares




A la vuelta del vuelo,
recogida en mi silencio,
nunca hay interrogantes.

El alzar las alas,
para mí,
siempre es aprendizaje.









MARÍA ÁNGELES LONARDI






Estaría también la escalera ruinosa,

vencida, como un puente que ha cruzado la dicha.

OLGA OROZCO Detrás del sueño




ESCALERAS

Subo y bajo escaleras,

peldaño pie, pie peldaño.

El mundo real está bajo mis pies.

Acto mecánico que no debería serlo

porque exige mucho cuidado…

Pie peldaño, peldaño pie.

Y te preguntas de pronto

¿qué hago? ¿Subo o bajo?

¿voy o vengo?... ¿entro o salgo?

Misterioso laberinto en caracol

con descanso o sin él…

Rellano, madera, balaustrada, mármol.

Escalera al cielo, al más allá, al terrado,

al sótano, al subsuelo, al averno…

Escaleras hacia adentro.

Escaleras hacia afuera.

Escaleras en medio.

¿Quién puede prescindir de ellas?

Si no las tuviera o no las frecuentara,

no haría tanto equilibrio,

no abusaría monótonamente

de pie peldaño o de peldaño pie

y viceversa…

o al revés.


 “Poemas para leer a deshoras” Letra Impar 2017 



lunes, 19 de junio de 2017

Ida Vitale





Aclimatación

Primero te retraes,
                                      te agostas,
pierdes alma en lo seco,
en lo que no comprendes,
intentas llegar al agua de la vida,
alumbrar una membrana mínima,
una hoja pequeña.
                                     No soñar flores.
El aire te sofoca.
                                    Sientes la arena
reinar en la mañana,
morir lo verde,
subir árido oro.

Pero, aún sin ella saberlo,
desde algún borde
una voz compadece, te moja
breve, dichosamente,
como cuando rozas
una rama de pino baja
ya concluida la lluvia.

De "Parvo Reino" 1984



Olvido García Valdés




Hundir los dedos entre sus cabellos...
 

Hundir los dedos entre sus cabellos
o pájaros jugando,
muy despacio, a caerse de un cable
de la luz,
muy despacio, abanico
de mirlos.
Cerca hay una charca y un árbol
en el centro.
Reverbera la fiebre,
el amarillo hiere sobre el agua.

De "Exposición" 1979


domingo, 18 de junio de 2017

Ana García Briones





Rociamos de vino
el aliento
para bebernos a tragos.

Allí en el cielo,
entre las estrellas,
fuiste alzando mis alas
entre tus brazos.

Despegamos al infinito,
sorteando las nubes
entre palabras,
silencios,
gemidos,
caricias,
ternuras…
sin vértigo
fuimos aterrizando.

Después,
la suave brisa
de tu voz
envolvió mi alma.

De Partos de luz



Gioconda Belli







Amor de frutas


Déjame que esparza
manzanas en tu sexo
néctares de mango
carne de fresas;

Tu cuerpo son todas las frutas.
Te abrazo y corren las mandarinas;
te beso y todas las uvas sueltan
el vino oculto de su corazón
sobre mi boca.

Mi lengua siente en tus brazos
el zumo dulce de las naranjas
y en tus piernas el promegranate
esconde sus semillas incitantes.


Déjame que coseche los frutos de agua
que sudan en tus poros:
Mi hombre de limones y duraznos,
dame a beber fuentes de melocotones y bananos
racimos de cerezas.

Tu cuerpo es el paraíso perdido
del que nunca jamás ningún Dios
podrá expulsarme.




sábado, 17 de junio de 2017

Federico García Lorca







Deseo

Sólo tu corazón caliente,
y nada más.

Mi paraíso un campo
sin ruiseñor
ni liras,
con un río discreto
y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
sobre la fronda,
ni la estrella que quiere
ser hoja.

Una enorme luz
que fuera
luciérnaga
de otra,
en un campo
de miradas rotas.

Un reposo claro
y allí nuestros besos,
lunares sonoros
del eco,
se abrirían muy lejos.

Y tu corazón caliente,
nada más.



viernes, 16 de junio de 2017

Sara Zapata





Te traeré luz a tus domingos
y mis manos aprenderán de memoria
el camino hasta tu cuerpo.
Te cantaré bajito una canción
de bienvenidas y celebraremos juntos cada amanecer.
Te curaré las heridas con un ungüento de risas y arándanos
y sólo en los días de lluvia
sentirás el recuerdo como un leve escozor.
Te besaré los párpados
para que entre la fe en tus pupilas
y vuelvas a mirar como lo hacen los niños.
Te buscaré cada tarde entre las acacias del parque,
te diré lo que te dijeron antes
y tú lo creerás.
Lo meterás en tus bolsillos
para que cuando tengas dudas
tus dedos lo rocen y sonrías
y cuando el peso
te vaya hundiendo despacio
al menos podrás decir
que lo has vivido.



jueves, 15 de junio de 2017

Ana García Briones








Cerré los ojos
me tapé
los oídos

y caí
de nuevo
al vacío.


Anida en mi ser ( Corona del sur )








OCTAVIO PAZ





MAS ALLÁ DEL AMOR

Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fuí
del que seré,
como el machete a la culebra;

...la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel;

nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.

Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.

Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida,
copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.

Isabel Rezmo







Aprendí
a ser mayor,
mientras mis juegos
soñaban con beber los vientos
al lado de tu ombligo.
Mientras serena la noche,
dibujaba pestañas que olían a tu nombre.





martes, 13 de junio de 2017

ENYA / EL SUEÑO DE LAS HADAS

Cristina Falcón Maldonado



Uno aprende a estar solo
como el perro que aprende
a no pasar
a quedarse afuera.

Bueno, uno aprende
porque no le queda remedio

Uno se sienta
con su plato
su cuchillo su tenedor
todo en orden
todo limpio
demasiado todo.

Ya uno no sabe qué hacer
uno con uno mismo
uno con su plato y su vaso
con su silla
más tarde
con su almohada
con su frío
su miedo.

Uno sin embargo
aprende a estar solo
como el perro que mira
desde la intemperie
y araña la puerta
y no le abren y no le oyen.

 
Uno aprende
a estar solo
o lo que es peor aún
a creer que ha aprendido.

(de Memoria errante, Editorial Candaya
Barcelona, 2009) 


 

Antonio Porras Cabrera




Moriré en el invierno de tus besos
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Moriré en el invierno de tus besos,
con nostalgias de lejanas primaveras
y el dulzor de frutas frescas del estío,
con el llanto otoñal de árbol caído.

Deambularé por los gélidos montes del invierno
esperando la eclosión de primavera
para tomar las mieses del verano
burlando al árbol del amor que se deshoja.

Todo nace, todo muere
en un ciclo de luces y de sombras
que aprisionan sin remedio nuestras vidas.




Ana García Briones




La tinta se expande
mientras la amenaza
global del terrorismo
y la subida del petróleo
colapsan las sonrisas.

En la ciudad
de las mil caras
se hace un silencio
que cristaliza la esperanza.

La luz ilumina el vacío
y deja ver la ausencia
del tacto suave y tibio
que recorre mis ojos.

La vida transcurre
y el paisaje
acoge la verdad
de nuestra historia.


De Violines sin música ( Corona del sur )

 

Tomás Soler Borja






Dibujar palomas que vuelen
a poco más se aspira
cuando se abren las manos
al cielo limpio de la mañana.
Parece nuevo este día
habrá que emplearse a fondo
yo solo busco envejecer al tiempo
con palabras y hechos.
Y llegar a la noche
satisfecho del surco y la huella
que obran mi rostro