miércoles, 10 de mayo de 2017

Begoña Abad

 Begoña Abad, (Burgos, 1952) cultiva una poesía de una sencillez cautivadora donde la palabra desnuda y sin artificio es la seña de identidad estilística de unos versos conmovedores que recurren a los pequeños momentos de la existencia y a los íntimos sentimientos del ser humano. Señas de identidad que no renuncian ni a uno mismo ni a los otros.









Este empeño mío
de nacer cada mañana,
me costará caro.
El mundo no soporta,
así como así,
que alguien se resista
a unirse a los adultos,
a los que saben más,
a los que dirigen mejor,
a los que “crecen”,
a los que medran,
a los que pueden.
No soporta
a alguien que se resista
a esa especie de muerte
que ellos llaman vida.



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