martes, 30 de mayo de 2017

Ana García Briones







A  Miguel Hernández

Un poeta de Orihuela
reposa bajo la tierra,
sus versos han nacido
en los jardines del alma.
El viento danza
con mi pelo,
y los recuerdos
se rebelan contra el olvido.
Grito los silencios
de un joven poeta
sentado en el andén
del hambre.
Volando sus sueños
en la soledad del frío,
en paisajes verdes
alfombrados de esperanza.
Los años caen
como las hojas secas,
los besos se quiebran
en la boca del mundo.
Arde mi corazón
con abrazos de otoño,
miles de aromas
nacen en mi pecho.


















Ana García Briones ( Homenaje a Miguel Hernández en Quesada )

Recital en Quesada en homenaje a Miguel Hernández .
















 Entrega del Diploma de Grito de mujer 2017






lunes, 29 de mayo de 2017

Wat Whitman





TU MIRADA

Me miraste a los ojos, penetrando,

en lo más profundo de mi alma.

El cristal azul de tus pupilas,

me mostraba, mi imagen reflejada.

Me miraste y pediste temblorosa

que un te amo, saliera de mis labios,

pero ellos ya no tienen más palabras

pues los golpes de la vida los han cerrado.

Me miraste y tu pelo se erizaba,

y una gota redonda en tu pupila

que brotó, de un corazón roto

y cayó recorriendo tu mejilla.

Me miraste y tu rostro empapado

me exigía una palabra, una respuesta,

y mentí diciéndote te amo

por ganar de tu cara una sonrisa.


Versión de Leandro Wolfson



José Antonio Fernández García








AUSENCIA

Extender los brazos entre las sábanas
mientras las luces opacas de una cartelera se vende en las esquinas,
con la sed agónica de una rosa a mediodía,
a lomos de un corcel blanquísimo ajeno a la luna
y caer herido
en la frivolidad de la sed,
en el crepúsculo invernal de ese lado hueco de la propia alcoba.

Extender los brazos entre las sábanas
con una esmeralda tapizada en la boca
mientras tu nombre sobrevuela el aire
pestilente de las almohadas
como un suspiro envuelto entre rejas,
para reventar el tacto en el marco de una puerta sellada,
en la gota de una lágrima silenciosa y desapercibida.

Extender los brazos entre las sábanas
y replegar el corazón en la noche: abrir de par en par
las ventanas
para estallar en plena luz artificial de un cartel
a precio de prostíbulo
y destrozar el alma, al fin, con un beso sin azucarillo
que nazca desde el espejo del recibidor, sucio y frío.




LUIS CERNUDA





EL VIENTO Y EL ALMA

Con tal vehemencia el viento
viene del mar,
que sus sones
elementales contagian
el silencio de la noche.

Solo en tu cama le escuchas
insistente en los cristales
tocar, llorando y llamando
como perdido sin nadie.

Mas no es él quien en desvelo
te tiene, sino otra fuerza
de que tu cuerpo es hoy cárcel,
fue viento libre, y recuerda.



 


jueves, 25 de mayo de 2017

Blanca Andreu




Débil llama del enebro, de qué está hecha

Débil llama del enebro, de qué está hecha,
blanca como la sangre de mi madre, certera
como llegar a puerto en medio de la oscuridad,
cuando el café en las bodegas se hincha
y cruje la madera con sus viejos huesos,
cuando el agua tantea pérdidas y ganancias,
cuando el velamen
pendenciero, entre juramentos
contra el viento levanta su alma.



Ray Charles & Diana Krall - You don't know me (español)

martes, 23 de mayo de 2017

Pedro Javier Martín Pedrós.




Hoy no es un día cualquiera,
te amaré palmo a palmo hasta el atardecer,
ahorraré sentimientos
para amueblar de nuevo mis sueños
y decirte que me gusta hacerme viejo
entre tus manos.
Voy a guardar este olor a primavera para el
invierno y los días grises,
aunque pienso que ahora
no es tiempo para la tristeza.
Mi fortuna y forma de mirar,
tiene relación con la fragilidad de mis palabras.
Ahora, cuando el sonido del piano recorre
todas mis entretelas,
no sé explicarme y seguir.
Me vienen recuerdos de mi infancia y ahí,
no caben más nostalgias.


De Abriendo ventanas



Aurora Luque




Azuloscuro
 
No sé si te parece paradoja
pero quizá no mienta si declaro
la inmensa inteligencia del deseo:
las lentas odiseas por tu cuerpo
en el sabio navío de la búsqueda
en todos los senderos tan exacto,
propicio a saturar, con islas encendidas,
las nostalgias antiguas.

Azuloscuro y sabio es el deseo,
lira que desde lejos obligase a la danza,
a componer un himno de latidos:
la sola inteligencia de vivir
en deseo perpetuo de naufragio.

Marismas de Huelva


jueves, 18 de mayo de 2017

Violines sin música en Huelva

Violines sin música en Huelva: La Fundación Cajasol acogerá el próximo viernes, 19 de mayo, a las 20:00, en Huelva, la presentación de Violines sin música, poemario escr...

martes, 16 de mayo de 2017

Francisca Aguirre



Anecdotario

Tengo muy pocas cosas claras

pero una de esas pocas cosas

es que sin la música yo habría sido otra,

y esa otra habría sido peor.

Todo cuanto recuerdo

está relacionado con la música

desde mi padre que siempre cantaba

mi madre que siempre cantaba

(hasta que dejó de cantar durante mucho tiempo)

mis tías mis tíos mi abuela.

En casa todos cantaban

y después del desastre

pasado un tiempo todos volvieron a cantar.

Mi madre y la abuela

de manera distinta como con sordina

pero los tíos y las tías

como siempre.

Y nosotras con ellos.

Veo a mi abuelo en 1934

oyendo tangos de Gardel junto a mi padre.

En 1939 los tíos en Barcelona cantaban

"Junto al Puente de la Peña una tarde la encontré".

¡Qué bonita era Barcelona!

Y qué alegre estaba mi padre

mientras cantaba "No era calle que era un río".

Fui al Ateneo en 1958 para oír a un poeta joven

que leyó un poema titulado

"Largo para clavecín solo".

Me gustó el poema y me gustó el poeta. Me enamoré.

Nació mi hija en 1965:

el poeta argentino José Alberto Santiago

la dormía cantándole vidalitas.

Y la voz arrolladora del cantor Jaime Dávalos

también argentino la despertaba.

Mis hermanas y yo vivíamos para la música

y gracias a la música creíamos en el futuro.

Llegó el amor y con él llegó el flamenco.

Llegó mi hija y con ella llegó Keit Jarret

y llegó también la alegría y la felicidad.

Todo estaba bien.

El mundo tenía sentido.

¿Cómo hubiera sido ese mundo nuestro sin la música?

¿Cómo habría sido sin oír a mi niña cantando:

"Pasaba por aquí..."



Javier irigaray





Mido en palmos
los peldaños 
de mi suerte
y, al tiempo,
ingenio escalas
a distancia,
para amarte.
  
Un estallido
infinito
de amapolas
me envuelve
y sonrío,
pues, gozoso,
yo regreso 
a tu cuerpo
en llamas.