martes, 4 de abril de 2017

Teresa Antares




He recogido el sonido del mar cuando estaba en calma,
con cuidado de que no se quebrara en ningún momento
y como quien va a regalar un destino de sueños...
lo he esparcido en nuestra cama,
luego la inmersión hasta la extenuación
... en la sincronización sin límite de las olas..




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