miércoles, 5 de abril de 2017

José Lobo




En una plaza junto a indigentes
de una ciudad sin nombre,
nos encontramos una noche.
Me recordaba tanto a mí mismo
que sentí escalofríos.
Era un mes de noviembre
pero no como otro cualquiera
pues aquel solitario lobo
en esa madrugada de otoño
en la tierra halló su estrella.

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