miércoles, 19 de abril de 2017

Diana Maura







He llorado
cuando he visto sangre en mi espada.
He llorado
cuando he visto
a aquellos que siguen dando bandazos
en la oscuridad más absoluta,
reincidentes y quejumbrosos,
en la testarudez del vacío
de lo yermo.
He llorado
por ellos
y por mis propias ruinas,
muy adentro,
allí
donde las almas
pueden tocarse
y no se necesitan
de disfraces,
ni de piel,
ni siquiera de miedos.


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