viernes, 3 de marzo de 2017

Carmen Maroto









Tanto entrar y salir
del espacio del amor.
Tantos besos fugaces
para complacer la madrugada.
Tanto engaño acostado
al otro lado de la cama.
Tanta palabra ilusa,
tantos pájaros en la cabeza
aleteando confusos.
Tanta trampa escondida
tras los halagos.
Tanto ir y venir
del cansancio,
que me he sentado
con mi soledad
cara a cara.
Sin planos ni planes.
Con las posibilidades
plegadas
en mis manos
que ya no buscan,
pero que pueden
encontrar.



Ilustración Evelina Oliveira

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