jueves, 16 de febrero de 2017

JOSEP PIELLA VILA




SEMILLAS DEL BOSQUE

ARAÑAZOS


Los humanos siempre mienten hijo,

está en su naturaleza.

Tienen los ojos de un cuervo borracho

que anda por los tejados en plena noche

dándole al pico.

Intenta mantenerte a salvo de sus manos,

queman como un montón de neumáticos

prendidos de gasolina en mitad de la autopista,

y si alguno de ellos te toca, aguanta la respiración

igual que lo haría un animal asustado en un túnel

de metro abandonado.

Ellos te buscarán, son así, unas veces aman

y otras veces odian, unas abrazan y otras

talan a la misma velocidad que degollan en la

cadena de cerdos de un matadero.

Su sonrisa es la de un traficante de arañazos en ataúdes,

y nosotros, hijo, estamos condenados a compartir

su ceguera, a vivir rodeados de sus constantes altibajos

como un loco contándole a otro loco su pasión por

los laberintos y a padecer su actitud arrogante

igual que el dedo índice en el gatillo de una recortada,

porque en última instancia hijo, somos también ataúd. 




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