miércoles, 1 de febrero de 2017

José Puerto Cuenca


 




 LLUVIA LÚCIDA
 

Andas falto, privado  de sueños estas noches,
sonámbulo en el turbio cortejo del olvido
del hilo que regaba tus pasos entregados.
Tu epidermis no sabe ni adónde ni de dónde 
y al cruzar los umbrales de la muerte diaria
te acecha un can severo custodiando la gruta
insondable que engulle las hebras de la aurora.
Bañado en velo negro dormitas y despiertas,
te desueñas por el tragaluz de la memoria
desviviendo querencias y esperanzas perdidas…
regurgitas certezas, eructas pesadillas,
rumias sapos y sierpes que tragaste inconsciente,
duermes sueño de injustos a conciencia perdida,
molido en la terrible cordura de la piedra.
Mas sabe que este nublo feroz que te atosiga,
que te humilla el aliento y te crispa las meninges
será rocío mañana pues se adivina un trino
lejano de laúdes y pájaros cantores 
que nos requiebra, hermano, limpiando nuestras sombras
y en un vaivén de abejas sobre flores dormidas
nos soñará una lluvia encinta de claridades. 










               

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