miércoles, 8 de febrero de 2017

Ana Birlanga Bellod





Hay un hueco entre las cicatrices,
por donde me cuelo alguna vez en el futuro,
esa calle estrecha
sin nombre ni destino,
tapizada de adoquines inestables
para el fino tacón de mis zapatos,
transito por ella hacia el oeste,
para no llevarle al tiempo la contraria,
avanzo cada día con el sol,
y me olvido en el perfil
de cada noche.






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