jueves, 19 de enero de 2017

Teresa Martín



He borrado las lineas de todos los mapas,

he manipulado todas las brújulas,

he hablado en privado con la estrella polar para que deje de brillar,

porque ningún destino es el final de mi viaje,

si no estás tú.

Hazme una señal

dónde quiera que te encuentres, porque el sitio es un lugar importante,

una estampa imborrable

si me apuras,

el paraíso...

Pero la presencia, es la esencia del destino,

porque la puedes tocar, oler,

y sentir de cerca.

Qué me importa a mí si hay cielo, o mar,

si las gaviotas vuelan en la tarde,

si las puestas de sol son un milagro,


si la fachada de la casa es de precioso color azul,

si cuelgan alegres las enredaderas en los balcones,

si los sueños son anuncios previos

de lo que está por llegar.

Si no estás tú...

todos los esfuerzos se volverán al polvo,

y cada paso dado será una huella inútil,

en este mapa que reconstruyo,

ciudad por ciudad,

montaña a montaña,

para conquistar un nuevo imperio,

que lleve tu nombre.

Hazme una señal dónde quiera que te encuentres,

y te darás de bruces conmigo.

Quizá la vida consista en una continua búsqueda,

en un continuo girar de pestillos de puertas,

que te van conduciendo al destino definitivo

para que no nos perdamos en ella,

de una forma irreparable.

Tal vez sea un mapa en blanco

dónde ir dibujando las líneas

de todos los caminos que recorramos,

hasta llegar al final del trayecto.

Pero eso sí,

cogidos siempre de la mano

de la indispensable presencia de quien amamos.

Hazme una señal dónde quiera que te encuentres,

y te demostraré, que no todos los caminos,

conducen a Roma...

El sitio es importante,

pero dormirá para siempre en la retina,

y sólo será otro punto más del planeta,

si tú no estás al otro lado de la puerta.

Si en algún lugar te busco y te quiero,

se llama, cerca.







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