miércoles, 18 de enero de 2017

Teresa Antares



Fue de mi pensamiento
mudar la piel,
escabullirme de los sueños
ser solo mujer de carne y hueso.

Pero…
¿Cómo retenerla cuando se precipita en esta utopía,
sintiéndose astro, isla, madreselva, viento…
amapola, roja, libre y encendida?

No puedo negarle este abismo que la resucita,
poblándola de luz, una luz que brota por sus poros,
una luz que se prolonga hasta mis pupilas.



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