lunes, 16 de enero de 2017

Ana García Briones




Algunas veces,
las palabras salen de las olas,
de las orillas celestes,
de la brisa y la arena húmeda,
deliciosas y suaves,
rezumando sonrisas,
y melodías dulces de espuma.

Otras veces,
las palabras lloran como un niño,
liberado de un sueño,
sin hojas alegres,
sin brazadas, ni besos de fruta roja
ni agua donde refrescar la vida.


Anida en mi ser





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