domingo, 22 de enero de 2017

Alarma



Las mujeres tenemos una obligación con nosotras mismas, pero también la tenemos con otras de nuestro mismo género: denunciemos, gritemos, eduquemos a la mujer… hagámosla entender que nadie merece ser golpeado, nadie tiene el derecho de levantar el puño y estrellarlo en ninguna parte de tu cuerpo. El maltrato está latente en muchos hogares del mundo al menos una de cada tres mujeres ha sufrido algún tipo de agresión o maltrato a manos de su pareja y/o a manos de hombres de su misma familia. A pesar de las campañas contra la violencia a la mujer que a nivel mundial se han llevado a cabo, a través de artículos, discursos, festividades, programas educativos al respecto, las estadísticas mundiales siguen siendo alarmantes y cuando una mujer muere en manos de un maltratador todos gritamos a voz en cuello “¡BASTA YA!”, sin embargo, está claro que eso no es suficiente. Trabaja para que día a día tu pareja, tus hijos, tus vecinos, tus padres y todos los seres con los que te relaciones valoren el ser humano que hay en ti, y así mismo aprende a valorar a cada uno de ellos y la oportunidad que te brindan en tu vida para aprender. Recuerda que ninguna persona tiene derechos sobre ti, que es tu vida y que te compete a ti cuidarla y respetarla. Aunque ames mucho a alguien, en el momento en que te falten al respeto, RENUNCIA. Rechaza esa forma de tratarte, no lo aceptes en tu vida. Muchas veces se piensa que la violencia en contra de la mujer consiste sólo en los golpes, pero es bien sabido que la violencia nos viene en diferentes formas, muchas veces de la forma mas sutil, para finalmente descubrir que no sólo nos están negando nuestros derechos, sino que también nos explotan los sentimientos, nos anulan la voluntad, nuestras capacidades físicas y hasta mentales, haciéndonos creer que nuestras ideas, sueños y anhelos no valen la pena, ni siquiera para ser tomados en consideración. 




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