viernes, 30 de diciembre de 2016

Ana García Briones




A  Miguel Hernández

Un poeta de Orihuela
reposa bajo la tierra,
sus versos han nacido
en los jardines del alma.


El viento danza
con mi pelo,
y los recuerdos
se rebelan contra el olvido.

 
Grito los silencios
de un joven poeta
sentado en el andén
del hambre.


Volando sus sueños
en la soledad del frío,
en paisajes verdes
alfombrados de esperanza.


Los años caen
como las hojas secas,
los besos se quiebran
en la boca del mundo.


Arde mi corazón
con abrazos de otoño,
miles de aromas
nacen en mi pecho.






Anida en mi ser




Presentación Anida en mi ser


sábado, 10 de diciembre de 2016

Baños de la Encina


Ana García Briones




En este naufragio
camino sonámbula
pisando cristales rotos
que hacen sangrar mis pies.
En este suelo indiferente
me llaman a la compresión
los condenados a muerte,
y me sumo a la fila
de los presos.
Miro al horizonte
y veo un muro frío
donde se estrellan mis ilusiones.
Soy soledad espesa
con alma de pájaro,
invitada al vacío
de mis dudas.


Anida en mi ser




Ángel González

   
    A veces

    Escribir un poema se parece a un orgasmo:
    mancha la tinta tanto como el semen,
    empreña también más en ocasiones.
    Tardes hay, sin embargo,
    en las que manoseo las palabras,
    muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
    les levanto las faldas con mis dedos,
    las miro desde abajo,
    les hago lo de siempre
    y, pese a todo, ved:
    ¡no pasa nada!
    Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
    "Lo digo y no me corro".
    Pero él disimulaba.


Isabel Rezmo







PÉTALO



Tengo un pétalo

que del miedo se esconde.

Retiene el secreto

hambriento de la  muerte,

rehúye hablar

cuando el amor le puede.

Tengo el pétalo

durmiendo en mi mente.



Resurge del cielo

aparentando ser fuerte,

reniega del frío


Y conmigo duerme.




Luis Cernuda





Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.












lunes, 5 de diciembre de 2016

Hélène Laurent, Vidrio y luz (DESenREdo)©

Parque de los Barones de San Garrén ( Baños de la Encina )


Ana García Briones





Y…

Dejo que la luz
engendre en mis entrañas
un río de lluvia.

Es una necesidad
que  deseo  transmitir
desde el balcón suave
y apacible  de mi jardín
privado.

Acércate a mi y entenderás
que hablo de la finura de
una caricia, su tacto

Hablo de la energía
de un abrazo sin contrato
ni avales.

Desde la comprensión,
la escucha
todo es descanso.

La belleza


subsiste
en el recuerdo,
nuestros recuerdos.

El silencio
anuncia
un parto
que me libera
y
me llena vida.


Partos de luz










Mª Carmen Gallego Banderas.




Nuevo Amanecer.
Cruzaste la frontera de los sueños,
buscando alas de libertad.
Mi corazón llora lágrimas de felicidad,
la tuya, la mía.
Miro el nido y está vacío,
y solo, solo los libros, tus libros,
pueblan una estantería,
en una estancia
que se viste triste y sombría.
Abro ventanas y dejo entrar el sol,
mis manos siembran
semillas de valentía,
valentía para pasar los días,
las horas, y las hojas del calendario
con un viento que me roza la piel
y me trae tu aroma,
aroma con olores de ternuras,
a besos de buenas noches,
a sonrisas que me roban el tiempo,
haciendo la espera
relámpagos de caricias,
y llenar los huecos
de vivencias, de colores compartidos,
buenos y malos,
malos cuando la vida parecía agotarse,
pero siempre la brisa hace renacer
un nuevo amanecer.


© Copyrigh


Fernando Sarría







Derrocada la tarde en su labor de desaparecernos...

Todo lo que se fue al respirarnos
quedó en las manos, 
en la humedad de la piel, 
en las palabras dichas, 
en el vértigo del silencio.
Tu cuerpo, mi cuerpo, 
esta jornada de saber del otro
como solo saben las nubes de la lluvia...
Dormida tormenta, 
pergamino de voces quebradas y labios que callan.
Ahora, todas las huellas son de nuevo el camino.






viernes, 2 de diciembre de 2016

Jardin de invierno - Pablo Neruda

Pedro Javier Martín Pedrós





Paz
Necesito manifestar que
esta mañana
me duelen tantas hazañas bélicas
que no acierto a describir.
¡Paz!
Tantas ratas de cloacas
en los corazones de dirigentes políticos.
¡Paz!
Me avergüenzo de las guerras preventivas
y sus «daños colaterales».
Cuerpos destrozados y amputados,
masacre y muerte
profanando libertad y justicia.
Necesito seguir vomitando
la expresión «fuego amigo».
Me siento agredido
por tanta indefensión,
tanta mentira
que me regalan fanáticos de la guerra
en el nombre de Dios.
Quiero penetrar en las ciudades
de todo el planeta
con manos abiertas,
con fragancias de flores recién cortadas,
con mochilas repletas de dulzura.
¡Ojalá que las víctimas inocentes
soplen en vuestras conciencias
eternamente!
Paz, infinita paz...

De: En la bajamar



Mascab Asunción Caballero




Cuando cae la niebla sobre el barniz de los días
y se esconden las angustias bajo el asfalto,
se asoma la soledad a la ventana de mis ojos,
me desafía con su mirada de zorra
hasta que descubre bajo mis tripas
la dificultad de atravesar los puentes.
Entonces, tras unas horas de asedio,
rinde sus intenciones
repliega los estandartes de bruja
y se difumina en sombras hacia el infinito.
No me colma de alegría
porque sé que he ganado otra batalla
pero no la guerra.






Ángel Guinda



MANIFIESTO

 POESÍA ÚTIL


Cansados, aburridos, decepcionados de la poesía que se escribe en la España de fin de siglo XX (con el justo respeto a las contadas excepciones redentoras), por instinto de resurrección poética decimos No.

No queremos una poesía domada por las tendencias dominantes.

Queremos una poesía en estado salvaje, libre.

No queremos una poesía aséptica, de sonsonete, mimética.

No queremos poemas de tubo de ensayo, ni poemas lúdicos que camuflan la trampa.

No queremos una poesía profesoral escrita por doctos iniciados para los elegidos de la secta.

Arremetemos contra la abulia, contra el sopor, contra la palabrería, contra el ombliguismo lingüístico, en un mundo que se descompone por la carcoma de su incapacidad para pensar y repeler la agresión de la Gran Anestesia.

Rechazamos la poesía elaborada para obligar al lector a estudiar el diccionario, la poesía personalista de valor terapéutico exclusivo para su autor, la poesía de fanatismo culturalista y esteticista, la humorada, la banalidad de pensamiento y la frivolidad en el tratamiento de los sentimientos y las emociones.

Abajo la poesía de hueco alarde ingenioso, voz impostada y palabra estéril.

Propugnamos una poesía heredera de la tradición mejor asimilada, abierta a caminos nuevos en la forma y en los temas.

Una poesía sencilla, clara, rotunda, directa, honda, intensa y grave, cargada de intención. Que atraviese la inteligencia, queme en los ojos y en los oídos, estrangule el corazón, produzca escalofrío en el conocimiento y fustigue la conciencia agitándola, haciéndola reaccionar, moviéndola a la reflexión y a la acción.

Una poesía habitable, testimonio radicalmente sincero de la experiencia vital e intelectual, de nuestra convivencia con la realidad del existir y con la idea de la muerte.

Defendemos una poesía útil que, además de objeto de belleza, sea sujeto de conducta.

Que sirva al ser humano: moralmente, para vivir; culturalmente, para ensanchar y afianzar su saber; y estéticamente, para gozar.

Una poesía que tenga los pies en la tierra, comprometida con el destino de las mujeres y hombres de su tiempo.

Que busque elevar el lenguaje coloquial a la categoría de lenguaje poético, y consiga que la verdad particular de su mensaje alcance validez universal.

A esta poesía (firme en su poder de insinuación y de sorpresa) conviene una mínima dosis de didactismo que haga eficaz su interés por regenerar los valores del espíritu y del arte, así como su afán rehabilitador de la imaginación, la voluntad, la sensibilidad y la razón crítica de unos lectores cuya recuperación hemos de demostrar merecer sin otras armas que la propia obra.


Ángel Guinda

Publicado originalmente en Sí al No (Librería de Las Musas, Madrid, 1994)
y reeditado ahora en La experiencia de la poesía (Pregunta, Zaragoza, 2016).




 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Baños de la Encina


Ana García Briones




Como quisiera,
ahora,
en este instante,
empaparme de lluvia
y endulzarme de mieles.

Que las olas azules,
me abrazaran fuerte,
transportándome,
al fondo submarino
de mi océano.

Escupir sin miedo,
los besos contaminados
de tristezas.

Como quisiera,
ahora,
desnudar el alma
y en el ropero
de los sueños,
colgar los remos de tu barca.







José Luis Tobalina Cuerda (1960-2008)



Nada conozco más hermoso que la violencia de tus ingles y sus secretos.
Cobijados entre ellas, el calor,
el olor y
las pasiones
justifican, construyen y me enmudecen.
Resucitada la carne, mis dedos
las recorren,
las circundan,
galopan poseídos por una furia ancestral
cargada de matices y sueños navegables.
Al final del viaje hay un espacio luminoso,
una certeza llena de razones,
el dictado trascendente del tiempo,
alguna que otra derrota,
un oasis de silencio compartido…
y la vida en actitud de latido.









Germán Terrón Fuentes



Creo que siempre llego tarde
al beso, 
al abrazo,
al refugio de la soledad…
Y tengo la impresión
de que mi vida se queda a medias,
entre la inocencia y el pecado,
entre la ausencia y el amor.
Y es que la duda, 
en este viaje que es la vida,
siempre es mala compañera.
Espero esta vez no equivocarme
ni de vía, 
ni de tren,
ni de vagón.