lunes, 28 de noviembre de 2016

-Cecilia Meireles




Me proyecto por espacios
llenos de tu figura.
Sola, equilibrada en el tiempo,
me desprendo del vaivén
que más allá del tiempo me lleva.
Sola, en la tiniebla
permanezco: recibida y dada.
Porque la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.








Jesualdo Jiménez De Cisneros Quesada



TE PRESENTÍA


Vi tu rostro
entre la gente.
Te presentía
amarrado
a las alas de mis musas.
Te adivinaba
aferrado
al llanto de mis ángeles.
Me decía
a mí mismo,
que debería
de empezar
a dejar
de engañarme
con lo intangible.
Fue,
en ese preciso instante,
cuando advertí
que aquél pajarillo
posado sobre el tejado
me miraba fijamente.


Del Libro: Apología del desastre





José De Benito



El cristal opaco

Piensas en el pasado como una realidad

pasada.
Notas como aquello fue vivido

porque el brillo de los perfumes
se agolpa cuando quiere,
porque las melodías oídas
vuelven para tapar tus oídos.
Porque las imágenes y las voces,

los ecos de la sierra y el mar,
los sonidos del silencio en la noche
cuando te enfrentabas a la lucha
por la tranquilidad de espíritu,
cuando tratabas a diario con tus dudas,
enormes dudas,
sobre la realidad Existencial,
no puedes oír con claridad
la voz de los que dicen siempre
que creas.
Y la de los duendecillos,

ellos siempre están presentes
y hablan en los oídos sobre cosas.

Y tú siempre presente,

se hace imposible retirarte de
mi mente que piensa dentro
de la tuya.
Si, vivo y pienso, siento y soy,

dentro de ti, mujer




domingo, 27 de noviembre de 2016

Mario Benedetti


No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,enterrar tus miedos,
liberar el lastre,retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,correr los escombros,
y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa,ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos

desplegar las alas ,e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo… te quiero.






sábado, 26 de noviembre de 2016

John Lennon - Imagine - Subtitulada en Español

Marcos Ana




Oídme amigos. He visto
con los ojos soñolientos
algo que quiero contaros.
Es la madrugada. Un preso
enfrente de mí despierta.
Se incorpora sobre un codo.
Lía un cigarro. Se sienta.
Mientras fuma tiene ausente
la mirada, como dormida la frente
(Sueña el viento en la ventana)
Tira el cigarro. Se inclina.
Saca un pedazo de pan,
se lo come lentamente 
y después… rompe a llorar.
(Quizás no tenga importancia…
Yo os lo cuento)
Ya sabéis que a mi las losas
me han gastado hasta los huesos
del corazón,
pero ver llorar a un hombre
es algo, siempre, tremendo.
Y este preso no es un árbol
que se ha roto. Sigue ileso.
Pero de pronto ha venido
todo lo “suyo” a su encuentro
en esta noche tranquila…
Con su dolor en mi pecho
le miro. No puede verme.
Sus ojos están muy lejos.
Sus ojos cerca, llorando
tan suave, tan hondamente
que apenas si mueve el aire
y el silencio.
Un “alerta” le estremece.
(Por el patio
se oye cruzar el relevo)



GIOCONDA BELLI


Te busco en la fuerza del futuro 

Sola yo, amor,
y vos quién sabe dónde;
tu recuerdo me mece como al maíz el viento
y te traigo en el tiempo,
recorro los caminos,
me río a carcajadas
y somos los dos juntos
otra vez,
junto al agua.
Y somos los dos juntos
otra vez,
bajo el cielo estrellado
en el monte,
de noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta
y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
en viento me he cambiado,
en brisa, en agua fresca
y azoto, mojo, salto
buscándote en el tiempo
de un futuro que tiene
la fuerza de tu fuerza. 


Rafael Luna García




EL OTOÑO
 

La mariposa multicolor tiene las alas tristes
el sol se ha marchitado ahogado entre las nubes
la nieve silenciosa avanza desde el horizonte
y las olas del mar juegan con la soledad.

La hojarasca viste de alfombras las calles
el gélido ambiente traspasa los estratos ataviados
la lluvia tintinea en los ojos de los edificios
y la música suena ronca con bailes callados.

La melancolía se instala en medio de las miradas
la nostalgia atrapa los luceros al atardecer
la añoranza se apodera de las risas olvidadas
y así… el camino triste del otoño se deja entrever.

 Del libro “Al Atardecer de las Amapolas”




 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Leonard Cohen - Dance Me to the End of Love

Ana García Briones





Entiendo que,
soy sombra
de aire fresco,
pintada de azul celeste,
savia de ese hermoso roble
donde te gusta posarte.

Entiendo que,
busques en los jardines
de las manos entrelazadas,
de los besos húmedos,
de las fuentes de agua
limpia,
que abones con jugos
durante varias estaciones
las hojas marchitas.

Entiendo que,
con tristeza,
soy el número impar
del cuarto vagón
de la estación del tiempo.


Partos de luz


Jose Antonio Fernandez Garcia




NADA QUEDA

¿Qué queda del infortunio de las sirenas? Supuse que mentías.
No esconde el mar en su profundo celo, suspiros de espuma;
ni caricias de luna en la profundidad húmeda de sus abismos.
Frente al horizonte oscuro que se alzó a nado
mientras íbamos a bordo de aquel velero, sin rumbo fijo
ni viento, era tanto el silencio, que acabé por negar incluso tu aliento.
Boca de broza en plena playa: fue así como decapitamos
a golpe de brocha –ahora lo sé- aquellas gaviotas que sobrevolaron nuestras cabezas.
Mentías incluso cuando confundías el reflejo de la orilla
con aquellas pinceladas de Sorolla que, entre cuatro paredes,
nos sorprendió Madrid mientras paseábamos en pleno centro.
No queda nada de aquellos sueños surcando el cielo:
ni la mentira de una luciérnaga alrededor de la luna siquiera.
Acaso la huella indeleble de unos pasos que se alejan
como dos gotas de sombra arrancadas de un lienzo.





Ángel Guinda




Orfebrería


No puedo tallar el aire.
No puedo tallar el agua.
No puedo tallar la luz.
Haré una perla con el silencio.




(de Catedral de la Noche)







martes, 22 de noviembre de 2016

Ana García Briones




Ahora,
que me duele
el silencio,
siento que no hay
vasijas
donde derramar
mis lágrimas,
ni palabras donde
refugiar el tiempo.




 


Angel González




ME BASTA ASÍ 

Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.

Me basta.


Julia Gutiérrez



Suena el timbre y eres tú
cuando ya no te esperaba;
apareces con esa sonrisa
canalla y esa mirada tuya
descarada con la que me provocas.
No digas ni una palabra,
esto es un atraco a piel armada.
Tal vez mañana nos denuncien
por alterar el orden público.
No me importa. En mi casa
hay jornada de piernas abiertas,
de derroche, de barra libre.
Aquí no hay más escándalo
que tú y yo bajo las sábanas.




martes, 8 de noviembre de 2016

Javier Irigaray



Un traje gris,
                 sin sal,
transita intranquilo
aceras en off.

Granitos levitan

Arritmia.

Esquinas esquivas,
silencios que gritan                   
                  y gritan                   
                  y gritan                   
                  y gritan.

Trazos, trozos, trizas.
Franela gris…                                                                  
                  sin vida. 



El metal de las edades 



Roberto Juarroz



Así como no podemos...

Así como no podemos
sostener mucho tiempo una mirada,
tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría,
la espiral del amor,
la gratuidad del pensamiento,
la tierra en suspensión del cántico.

No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo
las proporciones del silencio
cuando algo lo visita.
Y menos todavía
cuando nada lo visita.

El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre,
ni tampoco a lo que no es el hombre.

Y sin embargo puede
soportar el peso inexorable
de lo que no existe.






Antonio Gala




Nadie mojaba el aire...

Nadie mojaba el aire
tanto como mis ojos.
Me decías:  "¿Trabajas?"
Me decías:  "¿Ya es la hora del té?"
Y yo no te decía:  "Te amo";
no te decía:
"Eres todo lo que tengo";
no te decía:
"Eres la única rosa en la que caben
todas las primaveras".
Me decías:
"Adiós, hasta mañana".
O me decías:
"¿Necesitas algo?".
Y yo no te decía:
"Me estoy muriendo
de amor... me estoy muriendo".
Nadie mojaba el aire



como yo.


jueves, 3 de noviembre de 2016

-Denizé Lauture-



Miles de balas
han atravesado
el pecho del pájaro.
Pero aún vuela,
vuela no con demasiada esperanza
¡Pero vuela...!
¡Quién sabe!
Algún día, en algún lugar del bosque
quizá aparezca un ser,
un ser inesperado
y llorará, llorará
sinceramente
sobre las heridas...




Jose Lobo






Postrada en el vacío de la nada

como un suspiro agonizante
creyendo no importarle a nadie
sometes tu alma esclava
a aquel que te apuñala.
Despierta muchacha, despierta
libérate de las cuerdas
tus alas no han muerto
solo se encuentran atadas
aunque te niegues a verlo.
Atraviesa el muro del asesino
que al otro lado te esperan
para quitarte el manto de espino
y vestir tu cuerpo de guirnaldas.
Sé la lluvia para quien te ama
los brazos de su otoño
y no sangre de un verdugo
ni tampoco su carcajada.
Despierta muchacha, despierta
escucha el viento de tu ventana
que trae en el eco de la noche
entre olas envuelto tu nombre
susurrado por quien te aguarda.


Teresa Martín



A mi madre...

Tu eterno descanso provocó,
que la tierra entera
se congelara bajo mis pies
por un indefinido espacio de tiempo,
hasta ahora, de imposible medida.

En ese doloroso instante,
le arranqué las agujas y las horas
a todos los relojes de la tierra
y quemé todos los calendarios que guardabas,
dónde vivían los días que gastamos como supimos,
desde que me pariste al mundo,
hasta aquél pétreo e imperecedero momento;
a sabiendas de que el tiempo,
siempre juega con ventaja
y nadie le gana el pulso,
a excepción de los tramposos
y los muertos.

Delante de esa losa,
aún hoy, no puedo colocarme erguida;
atado llevo su peso a mi cuerpo.
Antes debo depurar mi sangre
de glóbulos envenenados,
arrojar al vacio el lastre
o a este papel de deshecho,
y vomitar la angustia que me produce
y me devora por dentro,
hasta dar con el tuétano de los huesos.

Con el sonido sordo
que produjo el mármol negro
al tapar el túnel del tiempo
donde el letargo se apoderó de ti,
la tierra entera tembló.
Un seísmo de gran escala
y kilométrica profundidad
atravesó de punta a punta
el continente del cuerpo.
Las paredes se me resquebrajaron
y el cielo de aquella mañana,
cayó a mis pies, desmoronado,
cómo las teselas de un celeste mosaico.

Y el polvo y el escombro,
devastaron las frágiles ruinas
que me quedaban en pie,
sepultando
mis raíces mas profundas,
entre las grietas del frío suelo de diciembre,
dónde habitan tristes los cipreses esbeltos,
envueltos en arrullos de palomas,
que se quedaron a vivir adentro

Y lo peor de todo,
es que sobre esa losa,
camuflado entre margaritas blancas,
alguien se atrevió a escribir tu nombre,
en un desconocido idioma
que no logro descifrar, ni quiero,
y por los siglos de los siglos, juro,
que jamás me atreveré a leerlo.






miércoles, 2 de noviembre de 2016

Pedro Javier Martín Pedrós



Hoy he soñado que paseábamos
en ciudades azules,
y que todo tenia un color
especial,
que nos regalábamos miradas
y abrazos de chocolate,
nuestros besos,
no estaban adulterados,
nuestros hijos,
eran hijos de la vida,
mi arte,
se convertía en nuestro arte y
todo empezaba a gustarme,
a funcionar
estando despierto.
Hoy he soñado
que las palabras
producen vuelos,
orgasmos,
atardeceres,
vida.
Hoy he soñado
que dormíamos juntos
sin tener en cuenta
nuestros olores,
nuestros sueños,
así, despacito,                                                                            
nos hicimos mayores
sin fecha de caducidad.


Del libro: Abriendo Ventanas




 


 

Maria Del Mar Mir Romero



TE SIENTO

Todo poeta sueña con versos en tu boca,

 porque cuando los recitas,

deslizas en tus labios una nana.

Todo poeta sueña con tu mirada,                                                          

porque cuando miras,

tus ojos hablan de amor y dulzura.

Todo poeta sueña con que sus versos sean aroma,

para que tu olfato perciba fragancia fresca y con carácter,

con matices a cedro, rosa, jazmín y flores del paraíso.                      

Todo poeta sueña con que sus versos sepan a gloria,

a pastelitos de gloria que hacen las monjas,

para cuando los degustes tus sentidos afloren.













 

Mercedes Dueñas



OTOÑO

En tu lento caminar
de pisadas indecisas 

recorres los bosques
de hojas caducas.
El suelo, como alfombras
de colores, limpia tus pies
con el rocío de una noche
intensa y húmeda.
Los gritos se oyen en la lejanía
o ¡tal vez es el eco!
de las voces sin dueño,
que quedaron impregnadas
en los árboles de antaño.
Hoy, sin motivo aparente
le han dado alas a las hojas de otoño.
En su vibrar, recogen los sonidos
del alma de aquellos que ya no están.
¡Los ausentes!