viernes, 29 de enero de 2016

Teresa Torres








Hacer el amor.
Hacer el amor sin pensar en el regreso,
con el placer en la boca de elegir
ser dulce utopía o estrategia.

Sonreír.
Sonreír ácida al contemplar
como te robé una vez más
ese suspiro de gato cuando cierras los ojos
y toda tu sorna da un giro de ciento ochenta grados
-vaciándose en mis labios-.

Lamer.
Lamer la victoria de tener en ese instante
las llaves de todas las puertas.




Juan Gelman







Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín. 

Quise o no quise. Pero a veces

me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz. 

¡Digo que el hombre debe serlo! 


(Aquí yace un pájaro.

Una flor.
Un violín.) 







Pedro Javier Martín Pedrós







Deseo el nuevo
amanecer
para abrigarnos
unos abrazos
y
visitar los umbrales
dulces
de nuestros silencios.

Poemas para la vida





Amalia Bautista







Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.




miércoles, 27 de enero de 2016

Oscar Wilde









Reseña biográfica

Poeta irlandés nacido en Doublin el 16 de octubre de 1854, en el seno de una familia acomodada con buenos fundamentos culturales.
Poeta, ensayista, novelista y dramaturgo, estudió en el Trinity College de Doublin y posteriormente en   la Universidad de Oxford, gracias a una beca  obtenida por sus brillantes trabajos en latín y griego.
A los 24 años obtuvo el título de Bachelor of Arts con máximos honores. De allí en adelante, ya instalado en Londres, publicó obras de gran fama, en poesía, novela, ensayo y teatro, tales como, Poemas 1881,  El fantasma de Canterville 1887, El retrato de Dorian Gray 1891, El abanico de Lady Windermere, 1892, Una mujer sin importancia 1893, La importancia de llamarse Ernesto 1895 y 
La balada de la cárcel de Reading 1898.
En 1895, fue condenado a dos años de cárcel por sus relaciones homosexuales con el hijo del Marqués de Queensberry.
Recobrada la libertad, se instaló en Paris bajo el nombre de Sebastian Melmoth. Allí falleció el 30 de noviembre de 19o0.  ©


Mi voz

En este mundo inquieto, moderno, apresurado,
     tomamos todo aquello que nuestro corazón deseaba -tú y yo,
y ahora las velas blancas de nuestro barco están arriadas
     y agotada la carga del navío.

Por ello, prematuras, empalidecen mis mejillas,
     pues el llorar es mi contento huido
y el dolor ha apagado el rosa de mi boca
     y la ruina corre las cortinas de mi lecho.

Pero toda esta vida atiborrada ha sido para ti
     solamente una lira, un laúd, el encanto sutil
del violoncello, la música del mar
     que duerme, mímico eco, en su concha marina.





martes, 26 de enero de 2016

Dolors Lluy







INEVITABLE

Existen cosas inevitables:

las cuatro fases lunares,
que después del verano llegue el otoño,
contagiar los bostezos.
La sirena del colegio que suena a las nueve,
que tras el relámpago se escuche el trueno.
Cerrar los ojos cuando se da un beso.
Y quererte. 
No es que sea fácil quererte,
es que es inevitable.

© Dolors Lluy.






Ángel González.







ME BASTA ASÍ.
.
Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti; 
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia 
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

sábado, 23 de enero de 2016

Miguel Ángel Pérez Cordero







Disfruto soplándole 
los tirabuzones de su melena 
como quien sopla dientes de león, 
nunca se lo he dicho, 
ella ve que cierro los ojos, 
pero no que cada vez que lo hago 
pido un deseo, siempre el mismo, 
es un deseo de los tontos, 
pero es mi deseo. 
Confío en ti, 
sé que no se lo vas a decir   
para que se siga cumpliendo,  
por eso te lo voy a contar...  
"Sólo deseo 
que no me falte 
nunca el aire,   
para poder seguir 
soplándola y soplándola 
como cada última vez..."             
(Ya te dije que era de los tontos)





miércoles, 20 de enero de 2016

José Luis Tobalina Cuerda. (1960-2008)







Hace ya tanto tiempo que no lloro
que me ha crecido un mar en el pecho,
un crepúsculo en el alma,
una especie de niebla tibia en la retina. 
Recuerdo apenas como se deletrea nostalgia,
como se conjuga amar
y su presente de indicativo.
Intento regresar a mi boca
aquellas palabras primeras que te dije
y solo se de costumbres.
Hace ya tanto tiempo que no sueño…




Palabras para Julia - Paco Ibañez.




José Agustín Goytisolo




  


 PALABRAS PARA JULIA

Tú no puedes volver atrás 
porque la vida ya te empuja 
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir 
con la alegría de los hombres 
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada 
te sentirás perdida o sola 
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán 
que la vida no tiene objeto 
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás 
como a pesar de los pesares 
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer 
así tomados, de uno en uno 
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti 
cuando te escribo estas palabras 
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás 
tu futuro es tu propia vida 
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas 
que les ayude tu alegría 
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti 
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes 
junto al camino, nunca digas 
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás 
como a pesar de los pesares 
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección 
y este mundo tal como es 
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte 
nada más pero tú comprende 
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate 
de lo que un día yo escribí 
pensando en ti como ahora pienso.

Ana García Briones







El crujido del miedo 
de la impotencia,
de la soledad…
Trepa en mi alma
como una enredadera.
Camino entre escombros ,
entre rostros huérfanos 
que deambulan hacia
ninguna parte.
Desconozco sus nombres,
pero quiero abrir mis brazos,
siento la necesidad 
de transportar una sonrisa,
un viento que barra la tristeza
y el dolor de la catástrofe.
Siento la solidaridad de los poetas 
como una esperanza 
que resucita el mundo ,
al menos , otra primavera.

Ana García Briones. Copyright ©




martes, 19 de enero de 2016

Quiero ser poeta cantada por Andrés Giménez Rodríguez ( Inspirada en un poema de Ana García Briones )




Ana García Briones









Bertolt Brescht







DEBILIDADES

No tenías ninguna,
yo sólo una,
que amaba.






WALT WHITMAN (1819-1892)







No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …



Versión de: Leandro Wolfson







Rafael Alberti







Marinero en tierra


... Y ya estarán los esteros

rezumando azul de mar.

¡Dejadme ser, salineros,

granito del salinar! 

¡Qué bien, a la madrugada,

correr en las vagonetas,

llenas de nieve salada,

hacia las blancas casetas!

¡Dejo de ser marinero,

madre, por ser salinero!

*

Si mi voz muriera en tierra,

llevadla al nivel del mar

y nombradla capitana

de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada

con la insignia marinera:

sobre el corazón un ancla

y sobre el ancla una estrella

y sobre la estrella el viento

y sobre el viento la vela!






lunes, 18 de enero de 2016

Te Quiero - Hombres G




Pablo Neruda







AMIGA, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.
En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.
El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.
El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.
El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!
Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!

sábado, 16 de enero de 2016

Pedro Javier Martín Pedrós







A veces, pienso que los olores que despido,
no son de esta tierra.
A veces, me revelo contra la poesía
como mero entretenimiento,
es mucho más serio,
de lo que puede parecer a simple vista.
Alguna vez, he observado la vida
a vista de pájaro,
y he querido salir de ella.
Alguna vez, he masticado buena música
sin haber visitado un conservatorio,
fue un regalo.
Alguna vez, me he quedado embarazado
y no he conocido varón,
sigo en el misterio...
A veces, alguna vez, quizás cuando me
pregunten que quién soy, tendré
que buscarme yo mismo en los ríos,
en alguna montaña o en alguna
estación de ferrocarril, quizás también,
en alguna que otra cárcel.
Allí despacito, recogeré mis palabras
una a una,
para acariciarlas
y darles vida.

 De: En la bajamar








Jesualdo Jiménez De Cisneros Quesada







Imagina
la tierra crujir bajo tus pies,
un temblor que balancea,
y después, 
y después, sólo el silencio
roto por los quejidos y el llanto.

Imagina
la ciudad desaparecer
tal y como la conoces,
sólo escombro y ruina,
sólo polvo y arena.

Imagina
que en sólo unos segundos,
eternos,
tu vida no será la misma,
y tu casa, sólo un puñado de piedras.

Imagina
acudir al funeral de padre,
de tu madre,
de tus hermanos.

Imagina
que no es a otro a quién le sucede,
que la desgracia llega para abrazarte bien fuerte, 
que eres tú quien ha corrido esa "suerte".

Imagina 
tus brazos abiertos,
tu corazón despierto,
tu sed en el desierto.

Imagina,
imagina.







viernes, 15 de enero de 2016

La Vita è Bella - La Vita è Bella




Mario Benedetti







No te quedes inmóvil 
al borde del camino 
no congeles el júbilo 
no quieras con desgana 
no te salves ahora 
ni nunca 
no te salves 
no te llenes de calma 
no reserves del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
no dejes caer los párpados 
pesados como juicios 
no te quedes sin labios 
no te duermas sin sueño 
no te pienses sin sangre 
no te juzgues sin tiempo 

pero si 
pese a todo 
no puedes evitarlo 
y congelas el júbilo 
y quieres con desgana 
y te salvas ahora 
y te llenas de calma 
y reservas del mundo 
sólo un rincón tranquilo 
y dejas caer los párpados 
pesados como juicios 
y te secas sin labios 
y te duermes sin sueño 
y te piensas sin sangre 
y te juzgas sin tiempo 
y te quedas inmóvil 
al borde del camino 
y te salvas 
entonces 
no te quedes conmigo.


Gioconda Belli







Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas. 

Ana García Briones








Posada desordenadamente 
en el silencio,
huelo a sonrisa de agua,
a pisada de humanidad,
a pan y vino,
a mirada de flores,
a incendio de luz,
a orquesta de brisa,
a luna abierta,
a cielo emocionado 
de poesía.
Allí,
en los suspiros
de la vida
donde las primaveras se apresuran
de verde
deseo sembrar palabras
llenas de guiños 

arcoiris.

Del libro: Partos de luz