martes, 22 de noviembre de 2016

Julia Gutiérrez



Suena el timbre y eres tú
cuando ya no te esperaba;
apareces con esa sonrisa
canalla y esa mirada tuya
descarada con la que me provocas.
No digas ni una palabra,
esto es un atraco a piel armada.
Tal vez mañana nos denuncien
por alterar el orden público.
No me importa. En mi casa
hay jornada de piernas abiertas,
de derroche, de barra libre.
Aquí no hay más escándalo
que tú y yo bajo las sábanas.




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