jueves, 3 de noviembre de 2016

Jose Lobo






Postrada en el vacío de la nada

como un suspiro agonizante
creyendo no importarle a nadie
sometes tu alma esclava
a aquel que te apuñala.
Despierta muchacha, despierta
libérate de las cuerdas
tus alas no han muerto
solo se encuentran atadas
aunque te niegues a verlo.
Atraviesa el muro del asesino
que al otro lado te esperan
para quitarte el manto de espino
y vestir tu cuerpo de guirnaldas.
Sé la lluvia para quien te ama
los brazos de su otoño
y no sangre de un verdugo
ni tampoco su carcajada.
Despierta muchacha, despierta
escucha el viento de tu ventana
que trae en el eco de la noche
entre olas envuelto tu nombre
susurrado por quien te aguarda.


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