miércoles, 23 de noviembre de 2016

Jose Antonio Fernandez Garcia




NADA QUEDA

¿Qué queda del infortunio de las sirenas? Supuse que mentías.
No esconde el mar en su profundo celo, suspiros de espuma;
ni caricias de luna en la profundidad húmeda de sus abismos.
Frente al horizonte oscuro que se alzó a nado
mientras íbamos a bordo de aquel velero, sin rumbo fijo
ni viento, era tanto el silencio, que acabé por negar incluso tu aliento.
Boca de broza en plena playa: fue así como decapitamos
a golpe de brocha –ahora lo sé- aquellas gaviotas que sobrevolaron nuestras cabezas.
Mentías incluso cuando confundías el reflejo de la orilla
con aquellas pinceladas de Sorolla que, entre cuatro paredes,
nos sorprendió Madrid mientras paseábamos en pleno centro.
No queda nada de aquellos sueños surcando el cielo:
ni la mentira de una luciérnaga alrededor de la luna siquiera.
Acaso la huella indeleble de unos pasos que se alejan
como dos gotas de sombra arrancadas de un lienzo.





1 comentario:

  1. Cada vez que leo o escucho este hermoso poema de José Antonio, me emociono. Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar