lunes, 28 de noviembre de 2016

Jesualdo Jiménez De Cisneros Quesada



TE PRESENTÍA


Vi tu rostro
entre la gente.
Te presentía
amarrado
a las alas de mis musas.
Te adivinaba
aferrado
al llanto de mis ángeles.
Me decía
a mí mismo,
que debería
de empezar
a dejar
de engañarme
con lo intangible.
Fue,
en ese preciso instante,
cuando advertí
que aquél pajarillo
posado sobre el tejado
me miraba fijamente.


Del Libro: Apología del desastre





No hay comentarios:

Publicar un comentario