miércoles, 26 de octubre de 2016

Isabel Rezmo





ASCENSO/DIURNO

No tengo cordeles.

La lluvia ejerce el influjo de morir en los charcos.

Pero no me acuno

en el sonido.

Abro los brazos.

La vida, la longitud,

espíritu y cuerpo.

Respiro criaturas.

Ascender entre la claridad de la mañana,

romper el brío con la sonrisa,

con la imagen del regazo, tesoro

en la perla del intenso mar

de las caricias.

La imagen del niño y la flor en la solapa.

Y no escuchar, solo el ímpetu del río.

La paciencia, el interior.


TEMPO



 
 



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