sábado, 3 de septiembre de 2016

Teresa Torres




Era casi medianoche.
Y cuando aún me temblaba
el lado invisible del amanecer,
me derribó la bajada de la marea.

Mi aliento seguía encajado
en tus manos,
buscando la estrategia perfecta
para provocar el estímulo de la luna
y volver a abrirse paso
en el incesante rumor de las olas






...amándote.














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