lunes, 26 de septiembre de 2016

Pedro Javier Martín Pedrós




Aquella noche plácida por tantas cosas,

se cruzaron nuestros pies

en caminos de besos y deseos

guardados.

Aquella noche de olas majestuosas,

con lloros de niños,

y miradas calientes nos

imaginamos nacer en tierras 

de nadie.

Aquella noche de pentagramas vacíos,

y canciones de cuna,

quise ser profeta en tus miradas

llenas de olvidos.

Aquella noche,

esta,

la de mañana,

me la imagino

de esponjas multicolores

predominando el amarillo.

En la Bajamar










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