jueves, 1 de septiembre de 2016

Mauricio Escribano




Ya nadie se acerca hasta aquí
ni ronda esta soledad que me oculta
como a un lobo brillando entre abedules.

Toda mi vida ha sido un sueño.
Soñé que era un hombre y razonaba.
Será que al despertar: El hombre que soñé
se volvió indomesticable y aullaba hacia la luna.









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