jueves, 29 de septiembre de 2016

Javier Irigaray




La lluvia de acero
escarcha mis ojos,
diluye el mundo
entre mis brazos.
 
No puedo alcanzar el nudo
que estrangula mis entrañas,
ni olvidar la sonrisa
que atesoro en mis engramas.
 
Un vórtice cruel
aja mis sueños.
Más sombras se acercan
en pos del alba.
 
Quiero sentirme, de nuevo,
abrasado por el Sol.En llamas
de fuego y púrpura arder
envuelto en tu mirada.  


Del libro: El metal de las edades


        

No hay comentarios:

Publicar un comentario