jueves, 8 de septiembre de 2016

Daniel Chiprian



Memorias aplastadas..
 


Había regresado, como tantas veces lo hice,
pero ahora había árboles ya casi maduros y
postes de luz que cruzaban la infancia
y convertían el dolor en nada;
había hierba aplastada por amantes o coches o quién sabe
si por mi tardanza en regresar;
ya no se necesitaba abrir candados viejos,
la puerta estaba abierta y, por fin, caída...
El muro marcaba el camino y el agua crecía como siempre;
los ruidos de pájaros memorizaban acordes, bramaban lentamente en mi memoria...
Había regresado como otras tantas veces,
pero ahora todo había cambiado:
la luz, la brisa y mi memoria, por supuesto,
cruzando la infancia y convirtiendo tu recuerdo, tu olor, tu sonrisa, en nada... Había regresado y había postes de luz encendiendo miles de esperanzas, miles de sonrisas...
Había regresado tal como lo hice algunos años antes,
sin puertas, sin candados amarrados,
sin recuerdo de memorias aplastadas.



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