sábado, 11 de junio de 2016

Juan Antonio González Iglesias






Durante veinte años he tratado

con muy pocas personas. Desatento

a todo lo que no fuera solsticio

o equinoccio,

en la soberanía del invierno

y el verano

celebraba mis fiestas

esperándote.

Adonde me invitaban no acudí.

¿El motivo? Uno solo:

me concentro mejor en un ciprés

que en las conversaciones.

Así he concluido

que cada árbol es un incontable

como el agua.

Así son cada vez más las personas

a las que quiero mucho y veo poco.

Un ángulo me basta,

un libro y un amigo, un sueño breve.

Tiempo para el amor es lo que pido.

En los actos sociales pienso en ti.

Casi siempre

entre el ruido de copas, de palabras,

llega cierto momento en el que pienso:

Necesito urgentemente ver a un limpio de corazón.

Hablar con él. Guardarme entre sus brazos.

Descansar mi cabeza

encima de la roja frecuencia de su vida.

Únicamente esto.

que en los actos sociales pienso en ti. 







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