lunes, 20 de junio de 2016

José Romero Martín






 SUEÑO, TRIGO Y PAJA

Me he dormido sobre la paja

de un trigo que maduró a destiempo;

sueño, trigo y paja,

mieses que solo saben a crudo.

 

Cosechas estériles

que dan flaco fruto.

Tardío es a veces

y el hambre no merma.

 

Molerá el molino sin tregua

todo aquello que en su rueda encuentre,

no le importará el tamaño del grano

ni tampoco su dureza.

 

El agua que lo mueve

siempre es de ida,

nunca de vuelta.

Agua que mueve el molino nunca regresa.

 

Recogeré su harina con la lengua,

mis manos se niegan a envasar la miseria,

están cansadas de impotencia

pero mis ojos se abren hasta reventar.

 

Maldito el barbecho que paciente espera,

recibir en su vientre otra siembra,

a sabiendas de lo inútil de su arado

que abriendo su cuerpo en surcos nunca prospera.

 

A pesar de todo regaré y regaré ese campo

que de continuo se niega a dar resultados

que palien, aunque de ínfima manera sea,

los anhelos de quien la ara con sudor y entrega.

 

Cortaré la mala hierba hasta

con los dientes si necesario fuera,

y segaré con mimo y paciencia las espigas

cuyos granos molerán mi molino. 






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