jueves, 2 de junio de 2016

Jose Antonio Fernandez Garcia







Parece que juegas a la luz siendo
entera mujer. Vienes y como agua
rocías de savia mis manos; bailas
entre mis dedos desde los inviernos

cuando aún ni existías. Cuando apenas
eras letras en mitad de algún verso.
Y sin embargo ahora, al cabo eterno
-como de pétalo- vienes y llegas

e inundas de mujer y flor y versos
cada rincón de mi cuerpo, y vas
y abres descaradamente y a besos

las tempestades, salvaje –vas, ay
mía- y eres universo y silvestre
caricia siendo apenas ayer hombre.




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