jueves, 7 de abril de 2016

Juan Goytisolo



ARDORES

Ardor de la contemplación,
cráneo tallado por un dios,
rostro y trabazón corporal imaginados
al hilo de una vida.
El timbre incendiario de su voz,
¿ Fue verdadero el lance?
Como dijo el verdugo ante la pira,
tan solo alumbra aquel que arde.









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