sábado, 26 de marzo de 2016

Pedro Javier Martín Pedrós




Me angustia no saber explicar
la tristeza que siento en alguna
parte de mi cuerpo.
Me revelo al comprobar que el hormigón
fragüe demasiado pronto en mis sentimientos.
No me gusto en el combate de los fuertes
si nací débil.
Mi fragilidad tiene que ver con la
tormenta, el sol y el arco iris,
también con los olores de vagabundos alcoholizados
en el asfalto,
con los vendedores de mentiras
y con almanaques tachados con lápiz azul y rojo.
Mis retinas aguantan emociones que nacieron
para ser libres.
Ahora, asediado por atardeceres de primavera sin
flores, vuelvo a deshojar ligeras desesperanzas
que me hacen saborear el canto del
jilguero, revoloteando en el pino que planté
hace algunos amaneceres.


 Del libro: En la bajamar








No hay comentarios:

Publicar un comentario