jueves, 31 de marzo de 2016

Miguel Hernández











Abre, amor mío, abre

la puerta de mi sangre.

Abre, para que salgan

todas las malas ansias.

Abre, para que huyan

 las intenciones turbias.

Abre, para que sean

fuentes puras mis venas,

Mis manos cardos mondos,

pozos quietos mis ojos.

Abre, que viene el aire

de tus palabras… ¡Abre!

Abre, amor, que ya entra…

¡Ay!

Que no se salga… ¡Cierra!










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