miércoles, 2 de marzo de 2016

Miguel Ángel Pérez Cordero








BAILANDO

Ahí estás, 
bailando con los ojos cerrados 
y la noche de aliada, 
semiborracha, 
con tu vestido rojo de geisha 
y tu bufanda blanca de nube. 
En el momento 
que me tiendes tus caderas sin mirar
todas tus paranoias del mundo 
me parecen las perfectas, 
¿cómo lo haces? 
-me pregunto-. 
¿Cómo rechazarte? 
-me contesto-. 
Me agarras, 
me lías, 
me llevas al olor de tu pelo 
y de allí 
ya nunca volveré jamás... 
aunque me obliguen.










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