martes, 1 de marzo de 2016

Fernando Sarría






A veces pronuncias la palabra agua y eres tú,
otras veces dices hielo y también eres tú.
Sostener una mirada 
cuesta más que besar unos labios. 
Encender el amanecer desde las sombras 
solo se consigue
con el silencio habitado 
por el canto de un pájaro.
Tener la vida sin respuestas es lo cotidiano,
también lo es estar solo,
en medio de una mirada y su respiración.
Nunca la vida nos reserva un tiempo de espera,
aunque es cierto que cuando el mundo se silencia,
un corazón, a veces, no puede soportar la soledad.








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