jueves, 25 de febrero de 2016

Natalia Belleq.







No pudo más
y su corazón
estalló en mil pedazos,
se cansó de coleccionar
lágrimas negras
y una eterna lista de fracasos.
Con el corazón lleno de piedras
sin aliento vuelve a la guerra,
con la esperanza
de poder dar un paso
se apoya en su única muleta,
arrastrando las piernas,
dando golpes bajo tierra.
Una guerra sin armas,
contra un demonio sin alma.
De vez en cuando
baja al infierno,
de vez en cuando
se siente perro.







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