sábado, 6 de febrero de 2016

Javier Irigaray









Mido en palmos
 los peldaños 
 de mi suerte
 y, al tiempo,
 ingenio escalas
 a distancia,
 para amarte.
  
Un estallido
 infinito
 de amapolas
 me envuelve
 y sonrío,
 pues, gozoso,
 yo regreso 
 a tu cuerpo
en llamas.


















   




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