viernes, 29 de enero de 2016

Teresa Torres








Hacer el amor.
Hacer el amor sin pensar en el regreso,
con el placer en la boca de elegir
ser dulce utopía o estrategia.

Sonreír.
Sonreír ácida al contemplar
como te robé una vez más
ese suspiro de gato cuando cierras los ojos
y toda tu sorna da un giro de ciento ochenta grados
-vaciándose en mis labios-.

Lamer.
Lamer la victoria de tener en ese instante
las llaves de todas las puertas.




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